|
Hay fechas que parecen marcadas a fuego en el calendario de la historia del rock, y el 22 de diciembre es, sin duda, una de ellas. Tal y como han recordado El Pirata y Sayago en el programa 'El Pirata y su banda' de RockFM, este día, famoso en España por el sorteo de la lotería, acumula varias efemérides trágicas que han dejado una huella imborrable en el género. En 2014, el rock perdía a una de sus gargantas más icónicas. Joe Cocker fallecía a los 70 años a causa de un cáncer de pulmón. El artista moría en su rancho de Colorado, donde, curiosamente, se dedicaba a la cría de toros Watusi, como bien apuntaban en el programa. Un cantante muy querido y que visitó con frecuencia los escenarios españoles. Su legado es inmenso, dejando para la posteridad una voz que el propio Pirata no duda en calificar como "una de las más inconfundibles de toda la historia del rock". Una descripción que cualquier fan del género firmaría sin dudarlo un segundo. La misma fecha, pero de 2002, nos había dejado otra pérdida irreparable: la de Joe Strummer, cofundador de The Clash. El músico, que había nacido en Turquía, moría a causa de una anomalía cardíaca congénita no diagnosticada. Una muerte inesperada que sacudió los cimientos del punk rock. La relación de Strummer con nuestro país fue intensa y legendaria. Como recordaban en RockFM, su figura está ligada a historias como la del Dodge Dart que supuestamente se dejó olvidado en un garaje de Madrid durante años, y sobre todo a su amor por Granada, ciudad que le ha homenajeado con una placita que lleva su nombre. Un vínculo eterno que demuestra que su influencia va mucho más allá de la música. Pero si hay una historia que define el exceso y la supervivencia en el rock, esa es la de Nikki Sixx. En 1987, el bajista de Mötley Crüe fue declarado clínicamente muerto durante unos minutos. Según se ha contado, todo ocurrió tras una noche de fiesta salvaje junto a Slash de Guns N' Roses y Robbin Crosby de Ratt. La situación llegó a tal punto que Sixx "se puso azul y no volvía en sí", como describía Sayago. El propio músico ha contado en más de una ocasión la experiencia que vivió en aquellos momentos de oscuridad. Una vivencia alucinante que demuestra hasta qué punto llegó la cosa. El bajista afirma que "tuve una experiencia extracorpórea y vi mi propio cadáver", una declaración que pone los pelos de punta. Afortunadamente, un par de inyecciones de adrenalina en el pecho obraron el milagro y le trajeron de vuelta al mundo de los vivos, pero la noticia de su 'muerte' ya se había filtrado a la radio, provocando un susto monumental a sus compañeros de banda. |