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En una nueva entrevista con Eonmusic
(vía Blabbermouth.net), el guitarrista de Iron Maiden, Adrian Smith,
ha hablado sobre cómo acabó tocando con Greeny, la histórica
Gibson Les Paul que una vez fue propiedad de Peter Green, hacha de la
etapa bluesera de Fleetwood Mac, y que después perteneció a Gary
Moore para acabar, finalmente, en las manos de Kirk Hammett,
guitarrista de Metallica. Para Smith, este instrumento tiene un
“aura” que “se sale de toda métrica”. Cierto es que hay una fotografía de
Ross Halfin en la que Smith aparece con la Gibson Les Paul de 1959
junto a Hammett, pero nunca se había explicado el motivo por el que
el instrumento había pasado por sus manos... hasta ahora. “Bueno, no hay duda, es una guitarra
especial”, dijo Adrian cuando Eamon O'Neill, de Eonmusic, le
preguntó qué se sentía al tocarla. “Su aura es increíble. Peter
Green y Gary Moore, ¿sabes? Y la clásica posición central, la
pastilla del mástil fuera de fase; [la mueves] y ahí está, ¡el
sonido!”. Sobre cómo acabó tocando la codiciada
guitarra, Adrian explica que fue gracias a un encuentro fortuito con
su actual dueño: “Kirk es un tipo genial. Es encantador, y me lo
encontré en un hotel en Canadá. Estábamos esperando el ascensor.
Estábamos registrándonos y Metallica estaba allí, y lo primero que
le dije fue: 'Oh, compraste a Greeny'. Él respondió: 'Sí'. Y dijo:
"La tengo aquí. ¿Quieres tocarla?'. Le dije: 'Sí'. Así que
fui a su habitación. Ross Halfin también estaba allí, porque es
amigo común, aunque yo conozco sólo un poco a Kirk, y nos sentamos,
me dio la guitarra y un pequeño amplificador de ensayo y, por
supuesto, toqué 'Oh Well' [clásico de la era de Fleetwood Mac con
Peter Green], ya sabes, por supuesto”. Nunca se ha tasado oficialmente el
precio de Greeny y, aunque su valor es incalculable, aparentemente
fue vendida a Hammett por “menos de dos millones de dólares” en
2014. Aún con todo Hammett es un tipo
generoso y no le importa confiar su hacha a manos expertas, tal y
como recuerda Smith: “[Kirk] me dijo: 'Mira, tengo que salir'. Él
y Ross estaban haciendo fotos, así que me dijo: 'Llévate la
guitarra'. Me la llevé a mi habitación del hotel, donde tenía un
pequeño amplificador de ensayo, y me pasé toda la tarde tocándola.
Suena genial. Es la entonación, el tacto, el sonido. Es decir, es
maravillosa, es una guitarra estupenda. Me alegro de que alguien la
esté usando y de que no esté colgada en la pared de un armario
climatizado para guardar guitarras. Está ahí fuera, siendo tocada,
como debe ser”. |