|
Los herederos de dos de los compañeros
de banda de Jimi Hendrix han afirmado ante un jurado que estos
músicos murieron “en relativa pobreza”, mientras que las
discográficas, incluso a día de hoy, siguen beneficiándose de su
trabajo. Los que se encuentran en este proceso
judicial son los herederos del bajista Noel Redding, que falleció en
2003 a los 57 años, y del batería Mitch Mitchell, que falleció a
los 62 años en 2008. En la demanda, los herederos de ambos
músicos demandan a Sony Music Entertainment UK, alegando que se les
ha excluido sistemáticamente de una parte de los ingresos
relacionados con sus contribuciones a los álbumes de The Jimi
Hendrix Experience, la banda que formaron con el guitarrista en 1966. Los discos en concreto son el 'Are You
Experienced' de 1967, así como su continuación 'Axis: Bold As
Love', que se lanzó más tarde ese mismo año. Por último, también
se pide compensación por el tercer y último disco de la formación,
'Electric Ladyland', que se publicó en 1968. En el juicio, Simon Malynicz KC ha
representado a los herederos de ambos músicos y ha alegado que los
dos difuntos artistas “fueron excluidos desde jóvenes” y
“murieron en relativa pobreza”. Todo esto, alega, sucedió pese a
que estos discos eran trabajo de “uno de los grupos con más éxito
comercial de su época”. Malynicz continuó afirmando que los
sucesores de los artistas deberían tener derecho a una parte de los
ingresos generados por esos tres álbumes, pero que, supuestamente,
los administradores del patrimonio de Hendrix los habían excluido. Simon sigue afirmando que tanto el
bajista como el batería han sido traicionados “por una importante
multinacional que se niega a reconocer o remunerar sus derechos de
autor y derechos de intérprete”, y solicitó al tribunal que
garantice “que se haga justicia en memoria de Noel Redding y Mitch
Mitchell”. “También puede hacer realidad los
deseos de James Marshall Hendrix”, añadió. “Sin duda, él
habría querido que sus compañeros músicos recibieran todo lo que
les corresponde”. Por su parte, Sony Music Entertainment
UK, a través de su abogado Robert Howe, afirma que el copyright de
estos díscos pertenecía a los productores de los mismos, y no a los
músicos. El abogado también cita afirmaciones de Mitchell y de
Redding en los '70, en los que contaban que fueron pagados 247.000
dólatres y 100.000 respectivamente. |