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Es complicado escuchar a Gay Mercader
hacer el relato de su vida como promotor musical sin quedarse, cada
poco tiempo, con la boca abierta. Amigo de Keith Richards, de Mick
Jagger, de AC/DC, de Iggy Pop, de Ozzy, de Clapton... la lista es
interminable. Simplemente eso, ya da una idea de su talla pero además
ha conseguido que la gran mayoría solo quieran trabajar con él y
eso se debe a una labor de años de trabajo y de buen hacer
profesional. Desde aquel primer concierto de los
Stones en nuestro país han pasado casi cincuentas años (que se
cumplirán el año próximo) y ese fue el pistoletazo de salida para
que los grandes conciertos de rock internacional arribaran por fin a
nuestro país. Lo de The Beatles en 1965 había sido la primera
piedra en el camino pero alguien tenía que agitar la coctelera y
convertir a España en un destino musical de primer orden. Y ese fue
Gay Mercader. Criado en París, precisamente, tuvo el privilegio de
verlos actuar en la capital francessa: “Como vivía en Paris,
tuve el privilegio de verlos actuar en el Palacio de Deportes de
París y de teloneros llevaban, nada más y nada menos, a los
Yardbirds con Eric Clapton a la guitarra”. Y
ya, desde entonces, percibía de detalles que a la gran mayoría se
les escapaban: “El único problema de ver a los Beatles
era que mi hermano y yo nos mirábamos y nos preguntábamos: '¿Por
qué chilla tanto la gente?'. Casi no los podíamos oir”.
Esa capacidad de
ver más allá unida a su talento y su trabajo pusieron las primeras piedras de un camino que llega hasta hoy con unos inicios que fueron muy
difíciles y ligados a la discoteca MM que dirigía Mariskal en
Madrid y que fue el primer templo del rock en nuestro país. Aún
vivía Franco y había que lidiar con todos los problemas que
encontraban quienes querían impulsar en rock n' roll en España:
“Los inicios fueron difíciles y desagradables. Piensa que
llegaron a prohibir que actuase Bob Marley en Madrid por subversivo”. Unos inicios
complicados que le dieron el background suficiente para convertirse
en lo que es hoy: un genio absoluto y referente como promotor de los
grandes artistas que recalan en nuestro país que consiguió vender
su mini imperio a un gigante como Live Nation y se retiró pero una
llamada de teléfono lo cambió todo: “Y entonces estaba con mi
conductor llegando a la finca en la que vivo y recibo una llamada y
eran los AC/DC que me decían que volvían y entonces yo pensé:
'Vuelvo'”. Porque la relación de Gay Mercader con los artistas
con los que ha trabajado durante años ya va más allá de lo
profesional: “Yo tengo el privilegio, que no sé si lo tiene
mucha más gente, que es que desde hace 44 años AC/DC solo quieren
trabajar conmigo. De hecho este año me dijeron una cosa que me dejó
con la boca abierta: 'Solo tenemos una línea roja. Si tú no nos
ofreces lo que necesitamos, no venimos a España'”. Para llegar
a ese nivel de familiaridad y de confianza tienes que habértelo
ganado durante años: “Muchas de las cosas que he vivido con los
artistas han sido, no como promotor, sino como amigo. De hecho, Keith
Richards, le dijo a su ayudante: 'Gay es el único de la industria
que yo traigo a mi casa'”. Una de las grandes
cuestiones que se plantean todos los fans de The Rolling Stones es si
habrá gira de sus Satánicas Majestades el año próximo y Gay Mercader como amigo de
la banda aporta algunas claves: “Sobre Los Stones hay ruidos de fondo
pero no olvidemos que Mick en julio cumplirá 83, Keith 82 pero claro
Keith y Ronnie están detrás, se mueven un poco, tocan y tal y cual.
Pero claro Mick tiene que hacer un esfuerzo y tiene la losa en la
espalda de ser el gimnasta. Lo cual hace que la gente olvida que
canta de maravilla y que toca la armónica como Dios”. Para él
la clave es Mick Jagger: “¿Podrá aguantar? Hay rumores fuertes
de que sí pero, claro, es una exigencia física para él muy
bestia?”. Echando la vista atrás a
su carrera es imposible que Gay no sienta cierto vértigo: “Cuando
veo la lista de los conciertos que he hecho me mareo. De hecho,
estuve mucho tiempo que no la podía ver”. La suya ha sido una
carrera de fondo que ha tenido como premio el reconocimiento de los
artistas con los que trabaja. Mariskal rememora cómo este mismo año,
al acabar el concierto de Patti Smith en el Teatro Real “se va
al fondo del escenario y lo trae junto al resto de la banda para
saludar en ese regio escenario al público que aclamaba a la diosa
americana”. Eso da una idea de la dimensión de la persona. Uno
de sus últimos grandes logros ha sido traer a Eric Clapton a nuestro
país después de 21 años y ha sido gracias a su empeño personal
porque “con Clapton he vivido cosas memorables”, recuerda
Gay. Y pese a haberlo conseguido prácticamente todo aún le quedan
espinitas clavadas como no haber podido traer a Tom Petty o a
Fleetwwod Mac, porque a pesar de ser artistas referenciales, no
tenían tanta masa de fans en nuestro país como para que saliera
rentable la inversión. Pero preguntado por el artista que, de
verdad, le hubiese gustado traer pero no pudo:“Me hubiese
encantado traer a J.J. Cale. Lo intenté siglos y siglos. Estuve años
y años y años persiguiéndolo pero a él le gustaba más girar por
Oklahoma con un autobús porque no era un hombre ambicioso y no
buscaba la fama. Era un tío tan discreto que, a veces, tocaba de
espaldas”.
Por supuesto, en
una carrera plagada de anécdotas vividas y compartidas nos quedamos
con dos especialmente vividas junto a Iggy Pop y el tristemente
desaparecido Ozzy Osbourne. Gay rememora cómo durante una cena en
Londres con Ozzy, Sharon (su mujer) y su representante mientras
estaban charlando tranquilamente, de repente, Gay se giró y vio a
Ozzy durmiendo con la cabeza dentro del plato. Miró a los demás
como preguntando: “¿y ahora qué hacemos?”. Y la reacción del
resto fue seguir como si no pasara nada. El recuerdo de Ozzy para Gay
es el de “una persona encantadora con el cual hicimos conciertos
en todos los sitios posibles, incluso en Razzmatazz que solo caben
dos mil personas. Y allí nuestro trabajo era (o el de mi equipo) que
no se acercase a la cerveza”.
Y quizá la madre
de todas las anécdotas sea esta que vivió Iggy Pop: “La
primera vez que lo traje nos fuimos a cenar. Seguimos siendo muy
amigos, evidentemente, yo cada año le mando champagne. Estamos en un
restaurante y le piden: '¿qué quiere usted para comer?'. Y dice:
'leche con sangre'. Y claro tenían leche pero no tenían sangre y
entonces la solución, sugerida por Iggy, era que trajesen unos
bistecs crudos que retorcía sobre el vaso de leche y las gotas de
sangre caían. Pero yo creo que el camarero este, si es que aún
vive, no lo va a olvidar en su p... vida”.
Un viaje musical y
vital fascinante acompañando estas historias con algunas de las
canciones que le han acompañado a lo largo de su vida y que termina
con una agradecimiento de corazón a todos los que van a los
conciertos porque todo lo que ha conseguido Gay Mercader a lo largo
de su trayectoria ha sido gracias al público. |