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Descárgate la guía de la Iglesia española para participar en los oficios de Semana Santa desde casa DOMINGO DE PASCUADE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑORVia lucis – Camino de la luz pascualEsta oración se puede rezar todos los domingos de Pascua.Invocación inicialEl guía:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del EspírituSanto.Todos:Amén.Oración inicialEl guía:Señor Jesús, has triunfado sobre la muerte con tu resu-rrección y vives para siempre comunicándonos la vida,la alegría y la esperanza firme. Tú que fortaleciste lafe de los apóstoles, fortalece también nuestra fe, paraque nos entreguemos de lleno a ti.Queremos compartir contigo y con tu Madre, la VirgenMaría, la alegría de tu Resurrección gloriosa. Tú quenos has abierto el camino hacia el Padre, haz que,iluminados por el Espíritu Santo, gocemos un día dela gloria eterna.1.a Estación: Jesús resucitado conquista la vida verdaderaEl lector:Del Evangelio según san Mateo. Mt 28, 1-2PASADO el sábado, al alborear el primer día de lasemana, fueron María la Magdalena y la otra Ma-ría a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertementela tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo yacercándose, corrió la piedra y se sentó encima.El guía:Gracias, Señor, porque al romper la piedra de tu se-pulcro nos trajiste en las manos la vida verdadera, nosolo un trozo más de esto que los hombres llamamosvida, sino la inextinguible, la zarza ardiendo que no seconsume, la misma vida de que vive Dios.Gracias por este gozo, gracias por esta gracia, graciaspor esta vida eterna que nos hace inmortales, graciasporque al resucitar inauguraste la nueva humanidad ynos pusiste en las manos esta vida multiplicada, estemilagro de ser hombres y más, esta alegría de sabernospartícipes de tu triunfo, este sentirnos y ser hijos ymiembros de tu cuerpo de hombre y Dios resucitado.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.2.a Estación: Su sepulcro vacío muestra que Jesús havencido a la muerteEl lector:Del Evangelio según san Marcos. Mc 16, 1-6PASADO el sábado, María Magdalena, María lade Santiago y Salomé compraron aromas para ira embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer díade la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y sedecían unas a otras: «¿Quién nos correrá la piedra dela entrada del sepulcro?». Al mirar, vieron que la piedraestaba corrida y eso que era muy grande. Entraron enel sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha,vestido de blanco. Y quedaron aterradas. Él les dijo:«No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, elcrucificado? Ha resucitado. No está aquí. Mirad elsitio donde lo pusieron.342 - Domingo de Pascua de la Resurrección del SeñorEl guía:Hoy, al resucitar, dejaste tu sepulcro abierto como unaenorme boca, que grita que has vencido a la muerte.Ella, que hasta ayer era la reina de este mundo, a quiense sometían los pobres y los ricos, se bate hoy en tristeretirada vencida por tu mano de muerto vencedor.¿Cómo podrían aprisionar tu fuerza unos metrosde tierra? Alzaste tu cuerpo de la fosa como se alzauna llama, como el sol se levanta tras los montes delmundo, y se quedó la muerte muerta, amordazada lainvencible, destruido por siempre su terrible dominio.El sepulcro es la prueba: nadie ni nada encadena tualma desbordante de vida y esta tumba vacía muestraahora que tú eres un Dios de vivos y no un Dios demuertos.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.3.a Estación: Jesús, bajando a los infiernos, muestra eltriunfo de su resurrecciónEl lector:De la primera carta del apóstol san Pedro.1 Pe 3, 18-20PORQUE también Cristo sufrió su pasión, de unavez para siempre, por los pecados, el justo por losinjustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carnepero vivificado en el Espíritu; en el espíritu fue a pre-dicar incluso a los espíritus en prisión, a los desobe-dientes en otro tiempo, cuando la paciencia de Diosaguardaba, en los días de Noé, a que se construyerael arca, para que unos pocos, es decir, ocho personas,se salvaran por medio del agua.Via lucis - 343El guía:Más no resucitaste para ti solo. Tu vida era contagiosay querías repartir entre todos el pan bendito de tu resu-rrección. Por eso descendiste hasta el seno de Abrahán,para dar a los muertos de mil generaciones la calientelimosna de tu vía recién reconquistada.Y los antiguos patriarcas y profetas que te esperabandesde siglos y siglos se pusieron en pie y te aclamaron,diciendo: «Santo, Santo, Santo. Digno es el corderoque con su muerte nos infunde vida, que con su vidanueva nos salva de la muerte. Y cien mil veces Santoes este Salvador que se salva y nos salva». Y tendieronsus manos hacia ti. Y de tus manos brotó este nuevomilagro de la multiplicación de la sangre y de la vida.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.4.a Estación: Jesús resucita por la fe en el alma de MaríaEl lector:Del Evangelio según san Lucas. Lc 1, 46-48MARÍA dijo: «Proclama mi alma la grandeza delSeñor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;porque ha mirado la humildad de su esclava. Desdeahora me felicitarán todas las generaciones».El guía:No sabemos si aquella mañana del domingo visitastea tu Madre, pero estamos seguros de que resucitasteen ella y para ella, que ella bebió a grandes sorbos elagua de tu resurrección, que nadie como ella se alegrócon tu gozo y que tu dulce presencia fue quitando unoa uno los cuchillos que traspasaban su alma de mujer.344 - Domingo de Pascua de la Resurrección del SeñorNo sabemos si te vio con sus ojos, mas sí que te abra-zó con los brazos del alma, que te vio con los cincosentidos de su fe. Oh, si nosotros supiéramos gustaruna centésima parte de su gozo.Oh, si aprendiésemos a resucitar en ti como ella. Oh,si nuestro corazón estuviera tan abierto como estuvoel de María aquella mañana del domingo.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.5.a Estación: Jesús elige a una mujer como apóstol delos apóstolesEl lector:Del Evangelio según san Juan. Jn 20, 15-18JESÚS le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quiénbuscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le con-testa: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo haspuesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: «¡María!». Ellase vuelve y le dice: «¡Rabbuní!», que significa: «¡Maes-tro!». Jesús le dice: «No me retengas, que todavía nohe subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos ydiles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios míoy Dios vuestro”». María la Magdalena fue y anuncióa los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».El guía:Lo mismo que María Magdalena decimos hoy noso-tros: «Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo hanpuesto».Marchamos por el mundo y no encontramos nada enqué poner los ojos, nadie en quien podamos ponerVia lucis - 345entero nuestro corazón. Desde que tú te fuiste nos hanquitado el alma y no sabemos dónde apoyar nuestraesperanza, ni encontramos una sola alegría que notenga venenos.¿Dónde estás? ¿Dónde fuiste, jardinero del alma, enqué sepulcro, en qué jardín te escondes? ¿O es que túestás delante de nuestros mismos ojos y no sabemosverte ¿Estás en los hermanos y no te conocemos? ¿Teocultas en los pobres, resucitas en ellos y nosotrospasamos a su lado sin reconocerte? Llámame por minombre para que yo te vea, para que reconozca la vozcon que hace años me llamaste a la vida en el bautismo,para que redescubra que tú eres mi maestro. Y envíamede nuevo a transmitir tu gozo a mis hermanos, hazmeapóstol de apóstoles como aquella mujer privilegiadaque, porque te amó tanto, conoció el privilegio debeber la primera el primer sorbo de tu resurrección.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.6.a Estación: Jesús devuelve la esperanza a dos discípulosdesanimadosEl lector:Del Evangelio según san Lucas. Lc 24, 28-32LLEGARON cerca de la aldea adonde iban y élsimuló que iba a seguir caminando; pero ellos loapremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porqueatardece y el día va de caída». Y entró para quedarsecon ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan,pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Aellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero346 - Domingo de Pascua de la Resurrección del Señorél desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro:«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba porel camino y nos explicaba las Escrituras?».El guía:Lo mismo que los dos de Emaús aquel día también yomarcho ahora decepcionado y triste pensando que en elmundo todo es muerte y fracaso. El dolor es más fuerteque yo, me acogota la soledad y digo que tú, Señor,nos has abandonado. Si leo tus palabras me resultaninsípidas, si miro a mis hermanos me parecen hostiles,si examino el futuro sólo veo desgracias.Estoy desanimado. Pienso que la fe es un fracaso, quehe perdido mi tiempo siguiéndole y buscándote y hastame parece que triunfan y viven más alegres los queadoran el dulce becerro del dinero y del vicio.Me alejo de tu cruz, busco el descanso en mi casade olvidos, dispuesto a alimentarme desde hoy en lasviñas de la mediocridad. No he perdido la fe, pero síla esperanza, sí el coraje de seguir apostando por ti.¿Y no podrías salir hoy al camino y pasear conmigocomo aquella mañana con los dos de Emaús? ¿Nopodrías descubrirme el secreto de tu santa Palabray conseguir que vuelva a calentar mi entraña? ¿Nopodrías quedarte a dormir con nosotros y hacer quedescubramos tu presencia en el Pan?Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.Via lucis - 3477.a Estación: Jesús muestra a los suyos su carne heriday vencedoraEl lector:Del Evangelio según san Juan. Jn 20, 26-29Alos ocho días, estaban otra vez dentro los discí-pulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estandocerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz avosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquítienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado;y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás:«¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque mehas visto has creído? Bienaventurados los que creansin haber visto».El guía:Gracias, Señor, porque resucitaste no solo con tu alma,más también con tu carne. Gracias porque quisisteregresar de la muerte trayendo tus heridas. Graciasporque dejaste a Tomás que pusiera su mano en tu cos-tado y comprobara que el Resucitado es exactamente elmismo que murió en una cruz. Gracias por explicarnosque el dolor nunca puede amordazar el alma y quecuando sufrimos estamos también resucitando. Graciaspor ser un Dios que ha aceptado la sangre, gracias porno avergonzarte de tus manos heridas, gracias por serun hombre entero y verdadero.Ahora sabemos que eres uno de nosotros sin dejar deser Dios, ahora entendemos que el dolor no es un fallode tus manos creadoras, ahora que tú lo has hechotuyo comprendemos que el llanto y las heridas soncompatibles con la resurrección.Déjame que te diga que me siento orgulloso de tusmanos heridas de Dios y hermano nuestro. Deja queentre tus manos crucificadas ponga estas manos mal-trechas de mi oficio de hombre.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.348 - Domingo de Pascua de la Resurrección del SeñorTodos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.8.a Estación: Con su cuerpo glorioso, Jesús explica quetambién los muertos resucitanEl lector:Del Evangelio según san Lucas. Lc 24, 36-43ESTABAN hablando de estas cosas, cuando él sepresentó en medio de ellos y les dice: «Paz a voso-tros». Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creíanver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?,¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mismanos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daoscuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos,como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró lasmanos y los pies. Pero como no acababan de creer porla alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algode comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.Él lo tomó y comió delante de ellos.El guía:«Miradme bien. Tocadme. Comprobad que no soy unfantasma», decías a los tuyos, temiendo que creyeranque tu resurrección era tan solo un símbolo, una dulcemetáfora, una ilusión hermosa para seguir viviendo.Era tan grande el gozo de reencontrarte vivo que nopodían creerlo; no cabía en sus pobres cabezas queentendían de llantos, pero no de alegrías. El hombre,ya lo sabes, es incapaz de muchas esperanzas.Como él tiene el corazón pequeño cree que el tuyo estacaño. Como te ama tan poco no puede sospecharque tú puedas amarle. Como vive amasando pedacitosde tiempo siente vértigo ante la eternidad.Via lucis - 349Y así va por el mundo arrastrando su carne sin sospe-char que pueda ser una carne eterna. Conoce el pudri-dero donde mueren los muertos: no logra imaginarseel día en que esos muertos volverán a ser niños, conuna infancia eterna. Muéstranos bien tu cuerpo, Cristovivo, ¡enséñanos ahora la verdadera infancia, la que túnos preparas más allá de la muerte!Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.9.a Estación: Jesús bautiza a sus apóstoles contra el miedoEl lector:Del Evangelio según san Juan. Jn 20, 19-21AL anochecer de aquel día, el primero de la semana,estaban los discípulos en una casa, con las puer-tas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entróJesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros».Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado.Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me haenviado, así también os envío yo».El guía:Han pasado, Señor, ya veinte siglos de tu resurreccióny todavía no hemos perdido el miedo, aún no estamosseguros, aún tememos que las puertas del infiernopodrían algún día prevalecer si no contra tu Iglesia, sícontra nuestro pobre corazón de cristianos.Aún vivimos mirando a todos lados menos hacia tucielo. Aún creemos que el mal será más fuerte que tupropia Palabra. Todavía no estamos convencidos de350 - Domingo de Pascua de la Resurrección del Señorque tú hayas vencido al dolor y a la muerte. Seguimosvacilando, dudando, caminando entre preguntas, ama-sando angustias y tristezas.Repítenos de nuevo que tú dejaste paz suficientepara todos. Pon tu mano en mi hombro y grítame:No temas, no temáis. Infúndeme tu luz y tu certeza,danos el gozo de ser tuyos, inúndanos de la alegría detu corazón. Haznos, Señor, testigos de tu gozo. ¡Y queel mundo descubra lo que es creer en ti!Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.10.a Estación: Jesús anuncia que seguirá siempre connosotrosEl lector:Del Evangelio según san Mateo. Mt 28, 20bYsabed que yo estoy con vosotros todos los días,hasta el final de los tiempos.El guía:Esta fue la más grande de todas tus promesas, el másjubiloso de todos tus anuncios. ¿O acaso tú podríasvisitar esta tierra como un sonriente turista de loscielos, pasar a nuestro lado, ponernos la mano sobreel hombro, darnos buenos consejos y regresar despuésa tu seguro cielo dejando a tus hermanos sufrir en laestacada? ¿Podrías venir a nuestros llantos de visita sinenterrarte en ellos? ¿Dejarnos luego solos, limitándotea ser un inspector de nuestras culpas?Tú juegas limpio. Señor, tú bajas a ser hombre paraserlo del todo, para serlo con todos, dispuesto a darVia lucis - 351al hombre no solo una limosna de amor, sino el amorentero.Desde entonces el hombre no está solo, tú estás encada esquina de las horas esperándonos, más nuestroque nosotros, más dentro de mí mismo que mi alma.«No os dejaré huérfanos», dijiste. Y desde entonces haestado lleno nuestro corazón.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.11.a Estación: Jesús devuelve a sus apóstoles la alegríaperdidaEl lector:Del Evangelio según san Juan. Jn 21, 4-7ESTABA ya amaneciendo, cuando Jesús se presentóen la orilla; pero los discípulos no sabían que eraJesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?».Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echad la red ala derecha de la barca y encontraréis». La echaron, yno podían sacarla, por la multitud de peces. Y aqueldiscípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: «Esel Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, queestaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua.El guía:Desde que tú te fuiste no hemos pescado nada. Lleva-mos veinte siglos echando inútilmente las redes de lavida y entre sus mallas solo pescamos el vacío. Vamosquemando horas y el alma sigue seca. Nos hemosvuelto estériles, lo mismo que una tierra cubierta decemento. ¿Estaremos ya muertos? ¿Desde hace cuántos352 - Domingo de Pascua de la Resurrección del Señoraños no nos hemos reído? ¿Quién recuerda la últimavez que amamos?Y una tarde tú vuelves y nos dices: «Echa tu red a tuderecha, atrévete de nuevo a confiar, abre tu alma,saca del viejo cofre las nuevas ilusiones, dale cuerdaa tu corazón, levántate y camina». Y lo hacemos, solopor darte gusto. Y, de repente, nuestras redes rebosanalegría, nos resucita el gozo y es tanto el peso de amorque recogemos que la red se nos rompe, cargada deciento cincuenta nuevas esperanzas.Oh, tú, fecundador de almas: llégate a nuestra orilla,camina sobre el agua de nuestra indiferencia, devuél-venos, Señor, a tu alegría.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.12.a Estación: Jesús entrega a Pedro el pastoreo de susovejasEl lector:Del Evangelio según san Juan. Jn 21, 15-17DESPUÉS de comer, dice Jesús a Simón Pedro:«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesúsle dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vezle pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él lecontesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice:«Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Si-món, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedrode que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» yle contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que tequiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas.Via lucis - 353El guía:Aún nos faltaba un gozo: descubrir tu inédito modode perdonar. Nosotros, como Pedro, hemos manchadotantas veces tu nombre, hemos dicho que no te cono-cíamos, hemos enrojecido ante el horror de que alguiennos llamara beatos, nos hemos calentado al fuego delos gozos del mundo.Y esperábamos que, al menos, tú nos reprendieras parapaladear el orgullo de haber pecado en grande. Y túnos esperabas con tu triste sonrisa para preguntar solo:«¿me amas aún, me amas?», dispuesto ya a entregarnostu rebaño y tus besos, preparado a vestirnos la túnicadel gozo.Oh, Dios, ¿cómo se puede perdonar tan de veras? ¿Esque no tienes ni una palabra de reproche? ¿No temesque los hombres se vayan de tu lado al ver que se lopones tan barato? ¿No ves, Señor, que casi nos empujasa alejarnos de ti solo por encontrarnos de nuevo entretus brazos?Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.13.a Estación: Jesús encarga a los doce la tarea de evan-gelizarEl lector:Del Evangelio según san Mateo. Mt 28, 16-20LOS once discípulos se fueron a Galilea, al monteque Jesús les había indicado. Al verlo, ellos sepostraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos,Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo354 - Domingo de Pascua de la Resurrección del Señory en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos lospueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y delHijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardartodo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy convosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».El guía:Y te faltaba aún el penúltimo gozo: dejar en nuestrasmanos la antorcha de tu fe. Tú habrías podido reser-varte ese oficio, sembrar tú en exclusiva la gloria detu nombre, hablar tú al corazón, poner en cada almala sagrada semilla de tu amor.¿Acaso no eres tú la única palabra? ¿No eres tú el únicojardinero del alma? ¿No es tuya toda gracia? ¿Hay algode ti o de Dios que no salga de tus manos? ¿Para quénecesitas ayudantes, intermediarios, colaboradores,que nada aportarán si no es su barro? ¿Qué ponennuestras manos que no sea torpeza?Pero tú, como un padre que sentara a su niño al volantey dijera: «Ahora conduce tú», has querido dejar ennuestras manos la tarea de hacer lo que solo tú haces:llevar gozosa y orgullosamente de mano en mano laantorcha que tú enciendes.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.Via lucis - 35514.a Estación: Jesús sube a los cielos para abrirnos caminoEl lector:Del libro de los Hechos de los Apóstoles. Hch 1, 10-11CUANDO miraban fijos al cielo, mientras él se ibamarchando, se les presentaron dos hombres ves-tidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéisahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que hasido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverácomo lo habéis visto marcharse al cielo».El guía:La última alegría fue quedarte marchándote. Tu subidaa los cielos fue ganancia, no pérdida: fue bajar a laentraña, no evadirte.Al perderte en las nubes te vas sin alejarte, asciendesy te quedas, subes para llevarnos, señalas un camino,abres un surco. Tu ascensión a los cielos es la últimaprueba de que estamos salvados, de que estás en no-sotros por siempre y para siempre. Desde aquel día latierra no es un sepulcro hueco, sino un horno encen-dido: no una casa vacía, sino un corro de manos: nouna larga nostalgia, sino un amor creciente.Te quedaste en el pan, en los hermanos, en el gozo,en la risa, en todo corazón que ama y espera, en estasvidas nuestras que cada día ascienden a tu lado.Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.Todos:Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.356 - Domingo de Pascua de la Resurrección del SeñorOración finalEl guía:SEÑOR y Dios nuestro,fuente de alegría y de esperanza,hemos vivido con tu Hijo los acontecimientosde su resurrección y ascensión;haz que la contemplación de estos misteriosnos llene de tu gracia y nos capacitepara dar testimonio de Jesucristo en medio del mundo.Te pedimos por tu santa Iglesia:que sea fiel reflejo de las huellas de Cristo en la historiay que, llena del Espíritu Santo,manifieste al mundo los tesoros de tu amor,santifique a tus fieles con los sacramentosy haga partícipes a todos los hombresde la resurrección eterna.Por Jesucristo, nuestro Señor.Todos:Amén.ConclusiónEl guía:Anunciemos a todos la alegría del Señor resucitado.Aleluya, aleluya.Todos:Demos gracias a Dios. Aleluya, aleluya.Ya puedes descargarte la guía de la Iglesia española para participar en los oficios de Semana Santa desde casa |