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Podcast: Evangelio del dia y comentario
Episode:

4 de Enero

Category: Religion & Spirituality
Duration: 0
Publish Date: 2018-01-03 23:33:05
Description: SÓLO EN LA IGLESIA DÓNDE HABITA EL CORDERO DE DIOS ENCONTRAMOS ÉL AMOR QUE BUSCAMOS Y EN EL QUE PODEMOS QUEDAR POR LA ETERNIDAD "¿Qué buscáis?". Una casa buscamos Señor, un descanso, ser, a pesar de nosotros mismos. Buscamos consistencia para nuestra vida, algo, Alguien, que señales nuestro camino con la certeza de ser queridos de verdad. "¿Maestro dónde habitas?", ¿dónde es que vive el perdón, dónde es que podemos sumergirnos en la misericordia? Tu casa Señor, tu familia, tu lugar buscamos. Seguirte, estar contigo y ver tu amor hacerse carne en nuestra vida, nada mas. Pero éso significa descubrir que Jesús nos es más familiar que nuestra madre, que nos es más próximo que nuestra misma carne. Quedar junto a Él y descubrir que el pecado del mundo está en nosotros, pero ha sido absorbido y desintegrado en Él que, para acogernos en su intimidad, se ha hecho íntimo a nosotros hasta a tomar morada en nuestra carne; por éso es el Cordero que toma y saca de nuestro corazón el veneno que nos paraliza. Su sangre enrojece las jambas de la Iglesia en las que nos acoge, la casa dónde Él habita y dónde cada hora se convierte en un memorial de su amor en nosotros para la eternidad: Fueron las cuatro de la tarde notaron los dos discípulos, porque en aquel instante todo de ellos ha encontrado su destino; porque desde aquel instante nada ha sido jamás lo mismo, y cada hora se ha convertido en un fragmento precioso de una historia de salvación y paz. Ánimo entonces, también entramos hoy en el túnel obscuro que se abre delante de nosotros en familia, al trabajo, a la escuela. La luz de su amor que resplandece en la Palabra que nos anuncia la Iglesia nos conducirá enseñándonos a no temblar frente a las dificultades y a la precariedad espiritual; su misericordia ofrecida en los sacramentos nos amaestrará a no dar demasiado peso a nuestras debilidades, porque aquellos de ayer no nos pertenece jamás, mientras en cambio su amor que llena nuestra pobreza no pasará. Y alcanzará por medio de nosotros cada persona, los hermanos y luego los desconocidos, hasta los enemigos. Porque en todo, como en nosotros, se esconde el nombre nuevo que sólo Jesús puede donar en el poder de resucitar los pecadores a una vida nueva. Por eso el amor encontrado y experimentado en la Iglesia siempre se transforma en el celo que empuja sus hijos a la misión, porque por medio de ellos Jesús pueda fijar su mirada de misericordia sobre cada hombre.
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