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Description:
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Una vez más, Álex Clavero, nuestro Francotirarock de cabecera, ha reventado el estudio de 'El Pirata y su banda' en RockFM. El genio de la comedia ha desgranado en su último monólogo cómo el cine y las series se han apoderado de nuestro lenguaje cotidiano hasta un punto que ni sospechamos. Y es que, como bien apunta, a veces el séptimo arte "abrigan más que nada". Clavero nos transporta a una escena familiar que a todos nos suena. Un lío en casa que empieza con un inocente "¿He sido yo?" y que puede escalar hasta que tu padre, con mirada fiera, te suelta un lapidario "Sayonara Baby!". Antes, por supuesto, no falta el clásico de la NASA, "Houston, tenemos un problema", demostrando que las tragedias domésticas tienen su propia banda sonora cinematográfica. La cosa se pone aún más galáctica cuando la discusión es con su hijo Lucas. El humorista confiesa que no puede evitar soltarle el mítico "Luke, yo soy tu padre", a lo que el chaval, lejos de asustarse, se parte de risa. La batalla dialéctica sigue con réplicas como "Multiplícate por cero" o un "Hasta luego, Lucas", mientras el resto de la familia se une a la fiesta con perlas como "Que la fuerza te acompañe" o "Corre, Forrest, corre" Cuando por fin consigue 'cazar' al pequeño, Clavero reflexiona con la sabiduría de 'Forrest Gump': "Tonto es el que dice tonterías". Y es que, al final, todo se resume en que "La vida es como una caja de bombones", aunque, como añade con su toque canalla, si tu padre fuera el butanero, "¡la vida ya está llena de bombonas!". La rendición llega con un toque de 'El Chavo del Ocho': "Perdona, papá, fue sin querer queriendo". El arsenal cinéfilo no descansa por la noche. Según Álex Clavero, toda buena juerga arranca con la mentalidad de Buzz Lightyear: "Hasta el infinito y más allá". Sin embargo, la cruda realidad se impone horas después, cuando te tambaleas por la calle buscando "Teléfono, mi casa" como un E.T. desorientado. El desenlace es inevitable: un día siguiente en el que, con un resacón de campeonato, confirmas que no, no te "gusta nada el olor a Napalm por la mañana". En el análisis social de Clavero no podía faltar la figura del cuñado. Ese que, tras una noche de Jägermeister, intenta explicar lo inexplicable. Mientras la lógica dicta un "Elemental querido Watson", el cuñado de turno, como su primo Casio, negará la evidencia. Es en ese momento de lucidez cuando, observando al personaje, solo puedes pensar una cosa: "En ocasiones veo muertos". El romanticismo también se nutre del cine. Desde soñar con decirle a tu amor platónico, como Samantha Fox, un "Buenos días princesa" al estilo 'La Vida es Bella', a aferrarte a ella como si fuera "Mi Tesoro". Si la cosa se tuerce, "siempre nos quedará París", a no ser que la ruptura sea porque, como en 'Friends', "¡estabais tomándoos un descanso!". El deseo de volver te hace querer pedirle al pianista: "Tócala otra vez Sam". El monólogo concluye con un guiño a todo el equipo de 'El Pirata y su banda'. Clavero bromea con que no pueden subirse a las sillas para gritar "Capitán, oh mi capitán" porque son de ruedas y el porrazo sería épico. Una situación que seguro provocaría que el jefe les preguntara si han terminado "de hacer el tonto", a lo que El Pirata, Sayago y Raquel Piqueras podrían responder al unísono: "¡Nos estábamos tomando un descanso!". Al final, como diría Hannibal Smith, a Clavero le "encanta que los planes salgan bien", y este, sin duda, ha sido uno de ellos. |