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Cada mañana, en el programa El Pirata y su banda de RockFM, Álex Clavero, más conocido como El Francotirarock, nos sorprende con sus monólogos cargados de ingenio. En esta ocasión, el cómico ha puesto el foco en una nueva y extraña moda que está arrasando en China: gente que paga por ir a una oficina y hacer como que trabaja. Antes de entrar en materia, Clavero no ha podido evitar recordar otra tendencia surrealista del país asiático, el Carakini, un pasamontañas para protegerse del sol que, según él, "ha conseguido que ni tenga sentido el nombre carakini, ni el nombre pasamontañas". La razón detrás de esta nueva costumbre de fingir que se trabaja pagando, como ha explicado el humorista con su habitual socarronería, es que los chinos consideran que, a la hora de buscar empleo, "resulta más atractivo alguien con trabajo que alguien en paro". Esto ha llevado a Clavero a una reflexión inevitable sobre la precariedad laboral moderna: "solo un chino en paro es capaz de hacer horas extras". De hecho, bromea, "en China no se llama 'paro', se llama 'pago'". Inspirado por esta lógica, El Francotirarock ha propuesto su propia idea de negocio: "una discoteca en la que se pueda pagar por fingir que tienes novia". Según él, hemos llegado a una edad en la que "ya nadie quiere probarse un zapato suelto" y estar soltero a cierta edad levanta sospechas. Ser un hombre de 45 años, soltero y guapo, directamente "suena a trampa", o peor aún, a que tienes un disfraz de Chewbacca en el armario y eres el típico que dice que la versión japonesa de 'The Ring' es mejor. Sin embargo, el punto álgido de su monólogo en el programa que comparte con El Pirata, Sayago y Raquel Piqueras ha llegado al trazar un paralelismo directo con la situación en nuestro país. Para Clavero, en España no se paga por fingir trabajar, "pero sí se paga por trabajar, se llama hacerse autónomo". Esta figura, según el cómico, implica pagar una cuota mensual solo para tener derecho a trabajar, para luego enfrentarse a una rutina de jornadas interminables sin vacaciones ni bajas pagadas. Para ilustrarlo, ha contado la anécdota de un conocido de su pueblo que se hizo autónomo y desapareció de la vida social. "En Navidad le vimos y le dijimos: 'pensábamos que te habías muerto'", a lo que el autónomo respondió con un lacónico y revelador: "ojalá". Una respuesta que resume a la perfección el sentir de muchos. La conclusión de Álex Clavero es tan divertida como desoladora: después de currar los 365 días del año un mínimo de 12 horas, te das cuenta de una cruda realidad. "No me has hecho autónomo, ¡me he hecho chino!", ha sentenciado, cerrando una reflexión que, entre risas, deja un sabor de boca bastante familiar para muchos en España. |