Gracias a los amigos que nos han visitado desde Barcelona, he podido reírme de la actualidad política en casa. Y eso ha hecho que constate una vez más dos cosas:1) La suerte que tengo de tener amigas guays como las que tengo2) La necesidad de tener a alguien con quien reírme y a quien no le tenga que traducir constantemente las choradas que se me pasan por la cabeza (que son muchas y muy variadas)