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Description:
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CAPÍTULO VII
PRIMEROS AÑOS EN EL CARMELO (1888-1890)
El lunes 9 de abril, día en que el Carmelo celebraba la fiesta de la
Anunciación, trasladada a causa de la cuaresma, fue el día elegido para mi
entrada.
La víspera, toda la familia se reunió en torno a la mesa, a la que yo iba a
sentarme por última vez. ¡Ay, qué desgarradoras son estas reuniones
íntimas...! Cuando una quisiera pasar inadvertida, te prodigan las caricias y
las palabras más tiernas, y te hacen más duro el sacrificio de la
separación...
Mi rey querido apenas hablaba, pero su mirada se posaba en mí con
amor... Mi tía lloraba de vez en cuando, y mi tío me dispensaba mil
atenciones de cariño. También Juana y María me colmaban de
delicadezas, sobre todo María, que, [69rº] llevándome aparte, me pidió
perdón por todo lo que creía haberme hecho sufrir. Y finalmente, mi
querida Leonia, que había vuelto de la Visitación hacía algunos meses, me
colmaba como nadie de besos y caricias.... |