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Description:
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El viejo dicho nos recomienda vender en mayo e irnos de vacaciones y disfrutar del sol, de la playa, de la tranquilidad fuera del mercado. Porque, por lo general, el calor también afecta a las bolsas, que se muestran más tranquilas, más adormiladas, más planas.
Pero ningún verano se libra de su tormenta. Porque en pleno agosto, un cielo brillante y despejado puede transformarse a los pocos minutos y convertirse en una tormenta de verano. Empiezan con un tímido goteo y terminan en aguacero. Y en los últimos años no han faltado las tormentas que han puesto al mercado en guardia y que han echado por tierra la creencia popular de que los veranos son calmados para las bolsas. |