Hasta la fecha, seguimos siendo víctimas de un condicionamiento disfuncional que nos dice desde la más temprana infancia que existe una persona allá afuera capaz de complementarnos y hacernos felices por el resto de nuestras vidas, una persona dulce, comprometida, amable y guapa que nunca nos va a abandonar. Esto es una mentira. En realidad el ser humano es capaz de amar a muchas personas a lo largo de su existencia, capaz de realizarse en compañía de alguien más, de darle lo mejor de sí y de seguir siendo feliz aún cuando esta persona se va.
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