Supracortical – 037
En este episodio de Supracortical platicaremos sobre la prevención del cáncer de mama, pero desde una perspectiva diferente, comprendiendo cómo los condicionamientos socioculturales están matando a miles de mujeres.
Es bien sabido que el cáncer de mama es una enfermedad muy importante a nivel mundial, que evidentemente se acompaña de una perspectiva de género muy importante. La lucha contra la muerte por esta enfermedad altamente tratable llama la atención de grupos sociales que encuentran una genuina relación entre la desigualdad de la mujer y las consecuencias de este padecimiento.
El tumor comienza como anomalía leve, que poco a poco se vuelve grave, invade tejidos vecinos y, finalmente, se propaga a otras partes del cuerpo con un desenlace fatal. Sin embargo, la detección pronta de los signos y síntomas de esta enfermedad dan tiempo suficiente para comenzar tratamientos en tiempo y forma que brindan posibilidades muy altas de transformar esa historia y darle un final esperanzador.
Sin embargo, muchas de las conductas preventivas como consultas médicas de revisión, realización de mamografías y la auto-exploración, muchas veces se ven limitadas por arcaicos condicionamientos sociales, que parten de la idea de que el único valor de una mujer radica en casarse y tener hijos. A pesar de lo lejanas que puedan parecer estas ideas para muchos de nuestro público, hasta la fecha existen un gran porcentaje de países, ciudades, comunidades, familias y personas que desde la más temprana infancia crecen con ideas entorno a este principio.
Un ejemplo de ello lo encontramos en la caricaturización social que realiza el gran “Quino” con el personaje de Susanita.
Esta perspectiva profundamente simplista de la mujer continúa en procesos sociales de las grandes ciudades como en la manipulación de las imágenes fotográficas de las modelos, el uso de herramientas electrónicas ha llevado a una idealización inalcanzable de la belleza femenina.

Todo lo anterior, nos lleva a comprender que estos condicionamientos hacen que las mujeres no acepten tratamientos quirúrgicos que podrían extender sus vidas, y también, grupos enteros de mujeres que aceptan el tratamiento y tras la cirugía desarrollan síntomas depresivos intensos relacionados con el daño a su autoestima debido a la pérdida de una parte de su cuerpo; ambas situaciones son terribles.
Si pudiéramos apreciar la belleza del cuerpo femenino, joven, infantil, anciano, adulto; si fuéramos capaces de valorar también la inteligencia, la fuerza emocional, la creatividad artística y muchos otros aspectos de una mujer, probablemente tendríamos una sociedad capaz de prevenir, tratar y sobrellevar las secuelas de una enfermedad que año con año diezma a las mujeres del mundo.
Forma parte de la prevención: cambia tu forma de pensar.
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