Hay personas que no dudan de la existencia de Dios, pero viven dudando de su propio valor.No se preguntan si Dios está… se preguntan si Dios los ve.Si los prefiere. Si cuentan.
Caín no es simplemente el primer asesino de la Biblia. Es, antes que nada, un hombre herido.Herido no por un rechazo explícito, sino por la comparación constante. Por la sensación de no ser suficiente, de no ser el “correcto”, de no ser el favorito.