Desde antes Ana estaba embarazada, decidimos que criaríamos a "Bebé Limón" hablando 100% inglés en casa para que aprendiera español fuera de ella. ¿El resultado? Nuestro plan "perfecto" se enfrentó a la realidad: después de 15 años de relación en español, a David y a mí nos resulta imposible cambiarnos el chip y hablarnos en inglés.