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Se llamaba Clementa. La clemencia es una virtud, la de actuar con compasión, con benevolencia. Clementa Soria era una maestra jubilada que murió de cáncer. Todo su patrimonio, dos millones de euros, lo ha donado al Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón. Gracias a su donación habrá una nueva unidad en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza que se va a dedicar a terapias personalizadas contra cánceres raros en sangre. Charo García es la albacea de Clementa. Esta maestra ejerció en Urrea de Jalón, dos colegios más en Zaragoza y otro en Tarragona. Y siempre fue generosa, pero también inteligente con su patrimonio. Clemencia significa también piedad y misericordia. Tener clemencia es ser caritativo y bondadoso. Así que Clementa Soria hizo honor a ese nombre. Eso es pasar por la vida con un fin extraordinario. |