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Podcast: Grandes reportajes de RFI
Episode:

Líbano: hacia el colapso total del sistema sanitario

Category: News & Politics
Duration: 00:13:28
Publish Date: 2021-09-28 15:45:29
Description: Líbano vive hoy una de las tres peores crisis económicas a nivel mundial desde 1850. La depreciación de la libra, la fulminación de la clase media, la crisis de carburante y de electricidad, y la escasez de medicinas arrastran a este país al colapso del sistema sanitario. Una tarde de septiembre, decenas de personas protestan en una plaza en Beirut. Son enfermos de cáncer exigiendo medicinas para sus sesiones de quimioterapia. El colapso del sistema sanitario en Líbano les priva de tratamiento. “No hay medicina” Baha Georges Constantine comenzó su quimio el año pasado, pero hace dos meses que su hospital carece de medios para tratarla. “Cuando llegas a un punto en el que no hay medicinas, retrocedes, te destruyes poco a poco. El doctor no me puede decir si mañana tendrá medicinas para mi tratamiento o no. Imagina que ahora todos nosotros morimos porque no hay medicina”, lamenta. “No hay medicina en la farmacia, le estoy pidiendo a la gente que viaja al extranjero que me traigan medicinas. No se qué alternativa tenemos. No sé si el gobierno nos va a dejar morir así”, comenta asimismo Christine Tohme, que sufre cáncer ovárico y de colon, y no encuentra en la farmacia las medicinas para paliar los efectos secundarios de su tratamiento. Entre aplausos, el doctor Fadi Nasser toma la palabra: “Este problema sólo lo puede solucionar el Estado. A todos los responsables les digo, quiten vuestras manos políticas de los pacientes crónicos y de cáncer. Si no, cada día vamos a ver morir a enfermos a nuestro alrededor, van a morir”, afirma. En Líbano, los enfermos de cáncer no sólo luchan contra su enfermedad, sino también contra un Estado fallido. La élite política libanesa ha conducido el país a su peor crisis económica y social, agravada por la explosión del puerto de Beirut en agosto del 2020 y la crisis de la COVID-19. Colapso del sistema sanitario Hospitales incapaces de tratar enfermos de cáncer, farmacias sin medicamentos, clínicas sin electricidad, doctores con salarios decimados. Este es el escenario al que se enfrenta el recién formado gobierno de Najib Mikati. Y esta, es la radiografía del colapso del sistema sanitario libanés. El primer síntoma del colapso es la escasez de medicamentos y material médico en hospitales. El doctor Rabia Chahine es director médico en el Hospital Universitario Rafik Hariri, el mayor hospital público de Líbano. Explica que “hay una buena lista de antibióticos de los que no disponemos; a veces medicamentos triviales como electrolitos, potasio, magnesio, infusión intravenosa, escasean, y esto es una catástrofe”. “Todo el material médico que necesitas para realizar una operación quirúrgica, para suturar, tenemos mucha dificultad en adquirirlo, por ejemplo, casi no nos quedan sondas de alimentación”, recalca el doctor Salah Zein al-Din, especialista pulmonar e intensivista en el Hospital de la Universidad Americana de Beirut, el hospital privado de referencia. Desde el Centro de Atención Primaria gestionado por Médicos Sin Fronteras en el campo de refugiados de Burj Al Barajni en Beirut, la doctora Rodine Abi Younes, alerta de la falta de medicamentos básicos. “A nivel estatal hay falta de hierro, los pacientes que tienen que tomarlo diariamente, por ejemplo, las embarazadas, no lo encuentran. Las medicinas más básicas a veces son las más peligrosas porque si no tienes paracetamol para controlar una fiebre o tratar algún síntoma pequeño, pueden empeorar y complicarse”, subraya. “Los análisis de sangre, los escáner y radiografías, los necesitamos para poder diagnosticar nuestros casos, pero ahora es tan difícil obtenerlos primero porque son muy caros y luego porque usan algunos materiales que los hospitales no encuentran”, enfatiza el doctor Firas Gadban, que trata a refugiados sirios en el valle la Beqaa, con la clínica móvil de la ONG Endless Medical Advantage. Varios factores Esta escasez de medicinas y material médico se debe a varios factores. La depreciación de la libra libanesa mina la capacidad del país para importar medicinas en dólares.  Gran parte de los medicamentos están subsidiados por el gobierno, pero según la doctora Abi Younes es un sistema ineficaz: “Es un proceso muy largo, y debido a la corrupción en el sistema, a veces hacemos un pedido y la medicación tarda ocho meses en llegar”, denuncia. La profesora de enfermería y analista Nuhad Dumit apunta a los especuladores que acaparan medicamentos: “La escasez se debe en parte a los especuladores que están almacenando y escondiendo los medicamentos para poder venderlos en el mercado negro en Líbano o fuera de Líbano”. En Líbano, encuentras medicinas en el mercado negro, pero no en las farmacias: “Nos falta mucha medicación. Básicamente estoy vendiendo lo que tenía en el almacén, pero no recibo nueva mercancía. Cada día veo a 20 o 30 enfermos que vienen, no tengo su medicina, y alguno me pregunta, ‘¿por qué estás abierto?’”, comenta el farmacéutico Abbas, en Beirut. Crisis de la gasolina y red eléctrica Centenares de farmacias han cerrado. Muchas no pueden asumir el coste del generador para mantener refrigerados los medicamentos. La raíz del problema: una red eléctrica incapaz de suministrar más de tres horas de electricidad al día, lo que obliga a usar generadores que funcionan con carburante, el precio del cual es inasumible para muchos.  La crisis de la gasolina pone en jaque a los hospitales. El Hospital de la Universidad Americana de Beirut alertó recientemente de que 55 pacientes en asistencia respiratoria morirán inmediatamente si no conseguían carburante en dos días. En la clínica en Burj Al Barajni, Abi Younes sufre cortes de electricidad y de agua, ya que la falta de electricidad también afecta el bombeo del agua: “Llegamos a punto en el que estuvimos varias horas sin electricidad, apagamos el aire acondicionado para gastar menos carburante, pero sé que en nuestro centro, en el hospital Rafik Hariri donde dan a luz nuestras pacientes, estuvieron trabajando durante semanas sin aire acondicionado e incluso pariendo a oscuras”, lamenta. Las colas kilométricas en gasolineras obstaculizan al personal médico acudir a su hospital, como cuenta Dumit: “Estoy en un grupo de WhatsApp con 275 enfermeras del norte de Líbano, tratan de ayudarse unas a otras, una dice, estoy yendo a tal sitio, tengo gasolina, te vienes conmigo, tratan de improvisar para poder llegar a su puesto de trabajo y servir a la gente”. El salario de enfermera sólo llega para tres o cuatro días de carburante, y es que, con la devaluación de la libra, el sueldo de enfermera ha pasado de 1.000 a menos de 100 dólares.  Y el sueldo de un director médico como el doctor Chahine ha pasado de 2.000 a 150 dólares. Muertes prevenibles Chahine dejará Líbano en breve. Se une así al 40% de doctores y 30% personal de enfermería que han emigrado de Líbano. Con los cortes eléctricos, la falta de medicamentos, el éxodo de médicos, Líbano se asoma a un escenario de muertes prevenibles.  “Cuando todo empiece a derrumbarse alrededor, veremos un aumento de infecciones nosocomiales, es decir, infecciones adquiridas en el hospital. Estamos hablando de no poder controlar casos simples por la falta de medicaciones o herramientas, esto afectará inmediatamente el número de complicaciones y la vida de pacientes”, dice. Los pacientes crónicos han dejado de tomar sus medicinas al no poder costearlas o no encontrarlas en farmacias. Otros retrasan su visita al médico por miedo a la factura. “La mayoría de pacientes que vienen con neumonía, casi todos son candidatos para ir a urgencias, no como antes, ahora mucho menos vienen a planta, es decir, la gente llega mucho más enferma que antes porque tratan de ganar tiempo y ver si pueden evitar la hospitalización debido al coste, y a la falta de medicamentos”, añade. La variable económica es crucial, sobre todo ahora que la crisis económica ha arrastrado a un 74% de la población bajo el umbral de la pobreza. El caso de los hospitales privados En Líbano, el 80% de los hospitales son privados. Según el analista del think tank Synaps, Fahad al-Sudaid, esta estructura privatizada y orientada al beneficio ha jugado un papel en este colapso: “Gran parte de los pacientes que reciben tratamiento en hospitales privados son en realidad pacientes cuya factura esta cubierta por el Ministerio de Salud”, afirma. En Líbano, el seguro público cubre el 95% del coste hospitalario en hospitales públicos; pero, paradójicamente también cubre el 85% del coste en los centros privados, con lo cual muchos pacientes prefieren ir a los centros privados, que consideran de mayor calidad; mientras los centros públicos han sido históricamente olvidados. Para Al-Sudaid, la falta de control en las subcontratas con hospitales privados ha abierto la puerta a abusos: “El Ministerio de Salud no supervisa este proceso, así que confían en las facturas que los hospitales le proveen, y si un paciente recibe una radiografía, pero le cargan 10 radiografías en la factura, el ministerio pagará por diez radiografías”. Una falta de escrutinio que también se traduce en mala praxis. Dumit denuncia el caso de un doctor con varios pacientes que no responden a la quimioterapia y deberían ser trasladados a curados paliativos: “Este doctor no los transfiere a curados paliativos porque el doctor y su hospital se benefician de facturarles una sesión de quimioterapia y una visita al oncólogo, mientras que los curados paliativos son menos costosos”. Contrario a la opinión de Al-Sudaid y Numit, el doctor Zein al-Din defiende que las corruptelas hubieran sido mayores si los hospitales públicos hubieran predominado: “Debido a la corrupción de nuestro sistema político, si hubieras intentado desarrollar una red de hospitales gubernamentales a expensas del sistema privado, hubiera sido incluso peor, sería un pozo sin fondo. El colapso del sistema económico y de las políticas del gobierno es lo que nos ha llevado a esta situación, no porque el sistema, medicamente hablando, no fuera bueno”. Para salir de la debacle sanitaria, Zein al-Din aboga por dos medidas urgentes: “Hay que proveer a los centros médicos de una provisión de carburante estable, esto se puede hacer. Y luego hay que hacer una task force para gestionar esta crisis y decidir cuáles son los medicamentos y el equipo médico más urgente y priorizarlo. Espero que esto ocurra, el único obstáculo es la corrupción”. A nivel estructural, Numit y Al-Sudaid defienden la reforma del sistema de subsidios, apostando por medicamentos genéricos más baratos, y el impulso a hospitales públicos y los centros de atención primara para reducir la factura hospitalaria. Reacciones ciudadanas Entretanto, la ciudadanía, que falta de confianza en la clase política, busca soluciones.  Con iniciativas como Meds4Leb o Med Donations los libaneses se organizan en redes sociales para que los que vuelan a Líbano traigan medicamentos.    Otros van un paso más allá, y exigen cuentas. La hija de Rima Tananin padece hipotiroidismo, una enfermedad que requiere una medicación diaria que hoy escasea en Líbano. Rima vio un video en el que el ahora exministro de Salud Hamad Hassan protagonizaba una redada contra un especulador de medicinas: “Estaba viendo un video en Facebook del ministro de Salud haciendo una redada contra los especuladores que acaparan medicinas, y de repente dicen el nombre de la medicina de mi hija. El ministro le dice a este especulador, ‘tienes Eferox, no hay en las farmacias y tienes miles de cajas’. Este especulador está impidiendo que mi hija acceda a su medicina. Por eso decidí presentar una demanda judicial”, cuenta. El especulador, cercano a un partido político, fue absuelto por el ministro a cambio de prometer distribuir los medicamentos. Harta de esta impunidad, Rima ha llevado el caso a los tribunales. “Y lanzo un llamamiento a todas las madres que tienen hijos con enfermedades crónicas y no encuentran las medicinas, hay que ir a por los especuladores, tenemos que denunciarlos porque como madres es nuestro deber defender los derechos de nuestros hijos, su derecho a la salud”, insiste. El colapso sanitario, que priva a Baha de su quimioterapia y la hija de Rima de su medicación, no es fruto de un desastre natural, los responsables tienen nombres y apellidos.
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