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La ciudad de Grigny tiene unos 30 mil habitantes, situada a unos 25 kilómetros al sur de Paris, es la más pobre de Francia. Su alcalde, el comunista Philippe Rio, fue elegido en 2021 como el mejor alcalde del mundo por la "City Mayors Foundation", grupo de reflexión sobre urbanismo basado en Londres. El principal mérito de Rio, su combate contra la pobreza y desempeño durante la pandemia, un período que los alcaldes del mundo entero afrontaron en primera línea.
Premiado ex-aequo con el alcalde de Rotterdam, el regidor galo de 47 años, entrevistado por RFI, reconoció su sorpresa:
"Fue una enorme sorpresa, cuando uno se levanta por la mañana, no sueña con ser el mejor alcalde del mundo. Sorprende ser el mejor alcalde del mundo y al mismo tiempo de una las ciudades más difíciles de Francia, es paradójico. Humildad, porque de costumbre figuramos mas bien en las páginas “sucesos' de la prensa y no se nos suben los humos a la cabeza, porque el cotidiano es muy duro. Fuimos recompensados por lo que hacemos para combatir la pobreza y la Covid."
Como otros habitantes de Grigny, Angélica Araniz, residente y funcionaria municipal, se alegró de que "su alcalde" fuera elegido el mejor del mundo.
"El premio nos dio mucha alegría porque por fin podíamos sentirnos orgullosos, Grigny no está muy bien vista. En algunos casos de gente que busca trabajo, es difícil..., incluso hay algunos que prefieren dar otra dirección."
"Es un alcalde que la gente aprecia porque es muy accesible, el creció aquí, incluso vota en la escuela donde él estudió. cuando era pequeño.., se lo puede abordar sin ningún problema"
Philippe Rio, quien considera que los alcaldes y los poderes locales son el primer ladrillo de la democracia, insiste en la importancia del trabajo colectivo. Sobre todo en materia de gestión de crisis, algo prácticamente cotidiano en una ciudad con pocos recursos como Grigny, experiencia que les permitió reaccionar mas pronto que otras frente a la ola de Covid.
"El alcalde no es un superhéroe, no fuí yo quien distribuyó las mascarillas ni la ayuda alimentaria, fue una extraordinaria movilización que se explica porque somos territorios en crisis. Antes de la Covid, ya gestionábamos la crisis social, económica, habitacional, educativa… la falta de médicos. Con pocos recursos logramos desarrollar la creatividad, porque tenemos esperanza y aspiramos a vivir dignamente. Tal vez esa experiencia de gestión de crisis, hizo que supiéramos reaccionar más pronta y eficazmente cuando llegó el tsunami de la Covid. Vivimos momentos de humanidad extraordinarios, incluso si perdimos conciudadanos y agentes municipales por la enfermedad; pero nos repusimos. Esa es la fuerza, lo colectivo."
Además de alcalde de Grigny, Philippe Rio es un verdadero hijo de la ciudad, donde llegó a los seis meses de edad junto a sus padres. Obreros en la época del pleno en empleo que más tarde se vieron desclasados y empobrecidos en los 90. Efectuó su trayectoria escolar en una zona educacional difícil y como el mismo dice; "trabajé duro". Joven adulto volvió a los bancos de la Universidad y terminó en una gran escuela francesa "Sciences Po" Ciencias Políticas.
Philippe Río compara sus funciones con las de un médico de urgencia:
"Somos los médicos de urgencia en estos territorios fragiles, jóvenes y populares. Sin olvidar las comunas rurales olvidadas…, las zonas de reconversión industrial, los territorios de ultramar. Somos los médicos de urgencia de la República, debemos encarnar la divisa francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad con escasos recursos y una crisis multi factorial. Los gobiernos deberían escucharnos porque somos expertos, tenemos una experiencia única en materia de diversidad política y territorial y somos portadores de soluciones".
Hacer frente cotidianamente a las multiples urgencias que exigen sus funciones de alcalde, no le ha impedido a Philippe Rio, preservar un espacio para la música clásica. Inspirándose de la experiencia latinoamericana "El sistema," adaptándola a las particularidades locales y con la ayuda de un conocido director de orquesta Dominique Rouits. Desde hace varios años, diversas iniciativas musicales, permiten a jóvenes y niños de las 89 nacionalidades que viven en Grigny, tocar música juntos. |