Durante cuatro semanas la mantuvo atada, le sacó los ojos con tenedores días antes de matarla para que sufriera la ceguera, le cortó el cuero cabelludo, le quemó los genitales y las piernas con planchas, le rompió los brazos y le clavó tijeras y cuchillos en todo el cuerpo más de 150 veces. Cuando la policía entró, el suelo estaba tan lleno de sangre que resbalaban. El jurado lloró al ver las fotos.