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Los niños y jóvenes de la Franja de Gaza no conocen la paz. Han nacido y crecido ante ofensivas y bombardeos. ¿Entonces, qué pasa con esos niños gazatíes huérfanos? Conversamos con Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, una ONGD vinculada a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). RFI: ¿Qué evaluación han hecho de la situación en Gaza para los menores, y en especial los que han quedado huérfanos en este conflicto? Raquel Martí: Los niños y las niñas viven con absoluta incertidumbre y lo peor de todo es que están viendo imágenes terribles que ningún adulto podríamos soportar. Cuando llegan a los hospitales y sus familias enteras han fallecido, los niños que han estado de shock prácticamente no pueden hablar, no tienen ninguna identificación. No se puede contactar a sus familiares porque han fallecido, porque las comunicaciones no lo permiten o porque están desplazados. Ahora mismo hay muchos niños que están separados de sus familiares, si es que estos han sobrevivido. En esta situación, es imposible que haya alguna organización especializada en acoger a los niños huérfanos. Hay orfanatos en Gaza, por supuesto, porque lamentablemente esas ofensivas militares se producen de forma recurrente y hay muchísimos huérfanos. Leer tambiénIsrael intensifica su ofensiva contra Hamas y promete más ayuda a civiles de Gaza RFI: Estamos hablando de un conflicto que, aunque ha explotado hace unas semanas, ya viene de muchos años atrás. Hay niños que no conocen la paz, por así decirlo. ¿En qué posición queda la salud mental de estos niños y jóvenes? Raquel Martí: Es una pregunta muy importante porque en Gaza la población vive con estrés postraumático crónico. En los últimos 16 años, esta es la séptima ofensiva militar de gran envergadura. Esto significa que un niño de 16 años ha sobrevivido a 7 guerras. Todo esto va dejando secuelas en la personalidad de estas personas. Me he encontrado con niños que habían perdido el habla, que habían perdido la capacidad de concentración, que a cualquier mínimo ruido gritaban, se arrancaban el pelo o se mordían las manos. Incluso me he encontrado a madres y padres absolutamente sobrepasados y que decían que se sentirse incapaces de seguir siendo padres porque no podían controlar las secuelas de sus hijos. Esto deriva en un aumento de los suicidios de los niños y de los jóvenes dentro de la Franja de Gaza. RFI: Hay tanta desesperación entre la gente que se están produciendo robos de las pocas ayudas que está entrando a Gaza. ¿Esto hace parte del clima de tensión y violencia? Raquel Martí: La población está hambrienta, la población está sedienta porque no hay agua potable para poder abastecer a la población. Nosotros estamos distribuyendo un litro de agua diaria para cubrir todas sus necesidades, cuando la OMS dice que hay que suministrar entre 100 y 150 litros por persona y día. Esta falta ha llevado a la población, sin saber lo que pasa, a decidir asaltar los almacenes de ayuda humanitaria en un sálvese quien pueda. |