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En Francia, el sector estudiantil se ha sumado a la movilización contra la reforma de las pensiones. En vísperas de otra gran jornada de protestas este martes, más de 60 establecimientos están bloqueados, incluidas ahora universidades prestigiosas y más conservadoras que no acostumbran a participar en huelgas y protestas sociales. Melissa Barra estuvo en la Universidad París Dauphine, que por primera vez se sumó a los bloqueos.
Sólo las barreras y los contenedores de basura amontonados a la entrada del la Universidad París Dauphine dan indicios de un bloqueo.
Aquí los manifestantes cantan tímidamente y sin carteles de sindicatos. Es la primera vez desde que empezaron las protestas contra la reforma de pensiones en diciembre que se moviliza esta institución especializada en negocios, que forma parte de la élite financiera del país.
En medio del centenar de manifestantes, se encuentra una estudiante de doctorado en Ciencias Sociales. Dice llamarse Solène, un alias usado para hablar con RFI y proteger su identidad.
"La población de nuestra universidad está conformada por estudiantes de gerencia, mercadeo y negocios, que no están muy politizados. Muchos se sorprendieron al llegar y ver la universidad cerrada. Pero no hubo resistencia ni críticas hostiles esta mañana. Es más, pudimos debatir con algunos", explica a RFI.
"Nos parece contradictoria la posición del gobierno. En el mundo del trabajo, nos piden cada vez más pasantías e intercambios internacionales, experiencias que retrasan aún más el primer contrato laboral, que permite empezar a cotizar. Todos los estudiantes están confrontados a este problema. También muchos no consiguen trabajo y deben retomar estudios. Con esta inflación, es complicado tener que aplazar su entrada al mundo laboral", agrega Solène.
El bloqueo no dura sino unas horas. Por miedo a que intervenga la policía o grupos violentos de extrema derecha. Este martes, Solène y otros estudiantes irán a manifestar en las calles de París. "Arrestaron a unos amigos, y otros recibieron gases lacrimógenos y golpes. Hoy en día si manifiestas te expones a dos amenazas. La represión de la policía que se ha vuelto muy violenta. Y los grupos fascistas que vienen a irrumpir en las protestas", deplora la estudiante.
"Cuando salimos a la calle lo hacemos conscientes del riesgo, pero no hay otra opción. Rechazamos esta reforma y no vamos a ceder a la represión de la policía. Lo vimos el jueves pasado, nos impidieron avanzar con gases, nos separaron, nos embistieron con sus motos. Hoy en día en Francia la policía no nos tranquiliza", denuncia Solène.
El movimiento estudiantil podría dar refuerzo social a la movilización. Muchos esperan que ocurra como en 2006, cuando la presión de millones de estudiantes llevó al gobierno de Jacques Chirac y Dominique de Villepin a retirar una controvertida ley sobre el empleo de los jóvenes. |