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A comienzos de esta semana, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) aseguró haber detectado en Irán partículas de uranio enriquecido a 83,7%, apenas por debajo del 90% necesario para fabricar una bomba atómica. Irán niega cualquier intención de dotarse del arma nuclear, asegurando que podría tratarse de fluctuaciones involuntarias durante el proceso de enriquecimiento. El director general de la AIEA, Rafael Grossi, debe reunirse el sábado con el presidente iraní en Teherán.
En su último informe publicado el martes 28 de febrero, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) afirmó que Irán prosigue a gran velocidad su programa de enriquecimiento de uranio. Ha detectado partículas de uranio enriquecido al 83,7%, un umbral cercano al nivel del 90% utilizado para la fabricación de armas atómicas.
Estas nuevas cifras alarman a los países occidentales. Según el jefe de la CIA, la agencia de inteligencia estadounidense, Irán puede producir en pocas semanas uranio altamente enriquecido suficiente para fabricar una bomba atómica.
Negación de Irán
Irán ha rechazado de antemano estas acusaciones. El portavoz del programa nuclear, Behrouz Kamalvandi, declaró que sólo se habían detectado dos o tres pequeñas partículas con un enriquecimiento superior al 84% en el emplazamiento de Fordoo, lo que sería normal. "Si quisiéramos hacer un enriquecimiento superior al 60% lo diríamos públicamente", añadió.
"El 83% de enriquecimiento está muy cerca del nivel requerido para una bomba nuclear, lo cual parece indicar que Irán pronto podría tener uranio de uso militar. Sin embargo, Irán ha negado que la filtración a la prensa que ha originado la noticia sea verdad y afirma que el organismo internacional de energía atómica está politizado", explica a RFI Ana Belén Soage, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Internacional de la Rioja..
"Cabe recordar que el año pasado Teherán anunció dos veces estar enriqueciendo uranio al 60%, la primera en abril, en respuesta a un ataque contra su complejo nuclear del que culpó a Israel, y la segunda, en noviembre, después de una resolución de censura de la AIEA. Ese 60% en ese momento se interpretó como una forma de presionar, por parte de Irán, para conseguir un nuevo acuerdo. El enriquecimiento adicional a 83%, ahora acompañado de esa negación de Irán, podría indicar —si se confirma— que Irán está avanzando hacia el desarrollo de armas nucleares", prosigue la especialista.
Negociaciones complicadas
Irán ha dejado claro que no se plantea limitar su programa nuclear hasta que Estados Unidos acepte levantar las sanciones impuestas en los últimos años. Irán limitó el año pasado las inspecciones y desactivó las cámaras de vigilancia de sus plantas de enriquecimiento de uranio, por lo cual la AIEA difícilmente puede controlar la evolución de su programa nuclear.
El hecho de que Irán suministra hidrocarburos baratos a China, y que en noviembre pasado fue aceptado como miembro en la Organización de Cooperación de Shanghái, sumado a la guerra de Ucrania y su cercanía con Rusia, complica aún mas las negociaciones en torno al tema nuclear.
El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, debe reunirse este sábado con el presidente iraní en Teherán para intentar relanzar el diálogo. |