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Aunque dar saltos encima de una charca sea divertido, miles de niños en el Líbano tienen que aprender que con el agua, no se juega. Y es que la presencia de un brote de cólera en el país tiene a la población en alerta. El primer caso de esta enfermedad, que se transmite a través del agua contaminada, se detectó en octubre de 2022. Pero en diciembre, ya se habían registrado casi 5.000 casos y 23 muertes.
La profunda crisis política y financiera que golpea el Líbano dificulta el acceso a agua potable por parte de miles de personas. Todo ello propició la reaparición de la enfermedad de cólera en el país, cuando no se había tenido constancia de ella durante 30 años.
“Mecanismos de defensa negativos”
“La falta de medios de las entidades públicas para proveer agua potable o gestionar las aguas residuales suelen abocar a las poblaciones a adoptar lo que se llama mecanismos de defensa negativos, en los que en algunos casos se compra agua de manera privada sin necesariamente corroborar si esa agua ha sido tratada, si está clorada y si tiene algún tipo de contaminación bacteriológica”, comenta para RFI Ibrahim Mustafa Chico, coordinador de proyectos de Agua y Saneamiento para Acción Contra el Hambre.
El desconocimiento a pie de calle sobre la enfermedad supone un reto para autoridades y grupos humanitarios, que tratan de concienciar a la población. Saber identificar los síntomas a tiempo puede ser clave.
“Es importante destacar que mucha de la gente infectada sólo manifiesta síntomas leves moderados, y en sólo un porcentaje de la población la enfermedad se manifiesta en su versión más grave, en la que hay una diarrea intensa y una deshidratación que si no se trata a tiempo puede ser mortal en cuestión de horas”, detalla Ibrahim Mustafa Chico.
Papel de los grupos humanitarios
Prevenir el cólera es posible con una vacuna oral y el gobierno libanés ya ha lanzado una campaña para inmunizar a las comunidades más vulnerables. Pero el colapso económico y el deterioro del sistema de salud hacen que el papel de los grupos humanitarios sea clave en la lucha contra el brote.
Paula Barrachina, portavoz de ACNUR en Líbano, explica el trabajo de la organización: “Estamos apoyando la campaña de vacunación, aumentando la capacidad de los centros de salud para garantizar el acceso a un diagnóstico temprano, y apoyo oportuno para salvar la vida de los pacientes”.
Cabe destacar que la campaña de vacunación incluye la población refugiada del país. El despliegue humanitario también pretende formar a la ciudadanía para reducir su riesgo de contagio: “Esto incluye la movilización de más de 250 equipos de vacunación, realizando trabajo de sensibilización a las comunidades y de distribución de materiales educativos sobre el cólera”, indica Paula Barrachina. |