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Mientras Ucrania festeja el aniversario 31 de su independencia de la Union Soviética, la guerra continúa en la fachadas oriente y sur del país. Ni Moscú ni Kiev, que se beneficia del apoyo militar mulimillonario de la OTAN, parecen dispuestos a ceder un ápice de territorio, por lo que el conflicto podría alargarse, analiza Francesc Serra, profesor de relaciones internacionales
Este 24 de agosto, Ucrania festejó su independencia. Una fecha que coincide con 6 meses de invasión rusa. El presidente Zelensky aseguró que su país peleará hasta el final. Para ello, Ucrania puede seguir contando con una ayuda militar occidental: EE.UU. anunció una ayuda militar adicional de 2.98 mil millones de dólares en armas y equipos.
En el terreno, los bombardeos de artillería tanto rusos como ucranianos en el este y sur del país no cesan. Moscú, que controla cerca de 20% del territorio de Ucrania, principalmente las regiones rusófonas del este del país, aspira a tomar todo el control de Donbás.
Por su parte el presidente ucraniano asegura que quiere recuperar todos los territorios ocupados incluso la península de Crimea.
Sin embargo, el frente de batalla no se ha movido realmente en los últimos meses. “Parece que estamos en una situación paralizada. No es posible decir si es porque se prepara una gran acción o simplemente porque no hay medios para realizarla”, observa Francesc Serra, de la Universidad autónoma de Barcelona.
En cuanto a las bajas, Ucrania indicó hace unos días haber perdido alrededor de 9.000 soldados. Rusia, por su parte, no ha publicado cifras, pero las estimaciones van de 45.000 a 80.000 soldados rusos caídos en combate. “Tenemos que ser muy precavidos en cuanto a las cifras que se dan, sobre todo por parte de las fuentes oficiales”, advierte Francesc Serra.
“En ambos lados hay un problema de reclutamiento, de personas dispuestas a luchar y que compran el mensaje de la defensa de la patria”, asegura el experto en relaciones internacionales.
Rusia subestimó a su enemigo
Serra estima además que existen otras carencias significativas: “por la parte rusa ha habido una falta de percepción de cómo iría el conflicto. Muy seguramente calculaban que sería una operación parecida a la operación de Georgia en 2008: cinco días de guerra, pocos muertos, rendición del adversario, no intervención internacional etc. Esto en Ucrania no se ha producido. El gobierno se ha resistido a ceder, la población ha mostrado más resistencia de lo que se preveía y ha habido un gran influjo de armamento extranjero, sobre todo de la OTAN”, recalca Francesc Serra.
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