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Este jueves se cumplen 50 años del fallecimiento de uno de los diseñadores más emblemáticos de la Alta Costura, Cristóbal Balenciaga, creador de formas y volúmenes, muy trabajador y gran católico.
Vasco español e hijo de una costurera, Cristóbal Balenciaga entró en el exclusivo mundo de la Alta Costura, que marcó con su estilo. Algo que muchos jóvenes diseñadores no logran. Abraham de Amézaga, especialista en lujo y conocedor de la trayectoria de este gran diseñador, conversó con RFI.
RFI: ¿En qué momento y por qué vino Balenciaga a París?
Abraham de Amézaga: Cristóbal Balenciaga vivió en París más de 30 años. Se había trasladado allí, en 1937, huyendo de la guerra civil española. Entonces tenía 42 años.
RFI: ¿Cómo logró entrar en la Alta Costura?
A. de Amézaga: Gracias a la ayuda económica de dos grandes amigos, Bizcarrondo y d’Attainville, abrió su casa de costura en el número 10 de la Avenida George V de París: Balenciaga Couture Maison, que estuvo en actividad hasta 1968. En el mes de agosto de 1937, presentó su primera colección, que fue un gran éxito.
RFI: ¿Qué aportó este diseñador a la moda?
A. de Amézaga: Balenciaga fue el maestro de formas y volúmenes, que se valió de los mejores tejidos y estaba obsesionado con la perfección. Creó las mangas melón, las faldas balón, túnicas, que envolvieron a reinas, princesas, actrices, millonarias… Marlene Dietrich, Barbara Hutton, la condesa de Mona Von Bismark, quien como curiosidad en cierta ocasión le encargó 150 vestidos… En otra palabras, eran mujeres que cambiaban de atuendo entre tres y cuatro veces al día.
RFI: ¿Qué opinaban otros diseñadores sobre Balenciaga?
A. de Amézaga: Christian Dior, por ejemplo, que llegó 10 años después al mundo de la moda, cuando Balenciaga ya era una celebridad (reina en los 50), lo llamó 'el maestro de todos nosotros', refiriéndose al maestro de los costureros.
RFI: ¿Puede comentarnos algo sobre su estilo de vida?
A. de Amézaga: Cristóbal Balenciaga residía en la Avenida Marceau, muy cerca del lugar de su casa de costura. Tenía por costumbre asistir a misa, a la iglesia de Saint Pierre de Chaillot, y la mayor parte del tiempo lo pasaba en su atelier del 10 de la avenue George V. Era un hombre con sentido del humor, aunque sobre todo un infatigable trabajador, y nada amigo de las fiestas mundanas.
RFI: ¿Cuándo se retiró?
A. de Amézaga: En 1968 se había retirado a España. Pasaba tiempo entre su gran casa en San Sebastián, y la localidad de Jávea, en Alicante, que le recordaba a la capital guipuzcoana, pero con mucho mejor tiempo, por estar frente al mar Mediterráneo. Y fue justamente en Jávea donde le dio un primer infarto, la noche del 22 al 23 de marzo de 1972. Según me explicaron en el mismo lugar el médico, el doctor Rafael Peiró, y el chófer, Miguel Cardona, era su último día allí y se sentía mal. Tras examinarlo, el doctor Peiró les pidió que se trasladaran a la ciudad de Valencia, que es donde estaba el hospital más cercano. Lo hospitalizaron, pero en la madrugada del 24 de marzo le dio otro infarto, esta vez fulminante, y falleció.
Aunque hacía cuatro años que se había retirado del mundo de la moda, cerrando por decisión propia sus casas de París y España, seguía como la gran referencia a nivel mundial. Además, uno de sus últimos trabajos habían sido los uniformes de las azafatas de Air France, así como el traje de novia de la nieta del dictador Franco. |