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El Congreso ha iniciado su receso de agosto sin resolver las diferencias entre demócratas y republicanos sobre un nuevo paquete de alivio económico que incluya una nueva ronda de cheques por al menos 1,200 dólares, y más ayudas para las empresas y los gobiernos locales y estatales. El presidente, Donald Trump, ha decidido actuar por su cuenta, pero en realidad tiene un campo de maniobra reducido.
Millones de estadounidenses afrontan amenazas de desalojo y retrasos en sus facturas, pero el Congreso anunció un receso hasta el próximo 8 de septiembre sin llegar a un acuerdo sobre un nuevo paquete de alivio económico.
El objetivo del plan es hacer frente a los estragos de la pandemia de la Covid-19, que ha desatado una ola de cierre de negocios y despidos masivos. Pero las negociaciones entre el Congreso y la Casa Blanca colapsaron y no hay visos de solución.
Los demócratas y republicanos no se ponen de acuerdo sobre el alcance, costo y contenido del nuevo plan de alivio, que en principio debería incluir una nueva ronda de cheques, subsidios de desempleo, y más ayudas para pequeños negocios, y los gobiernos locales y estatales.
Por ello, el presidente Donald Trump, dijo el viernes pasado que ha ordenado al Departamento del Tesoro que aliste el desembolso de nuevos cheques directos por hasta 3,400 dólares para una familia de cuatro miembros. Sin embargo, no está claro que Trump pueda tomar medidas unilaterales que autoricen el desembolso de fondos, porque esa autoridad le corresponde al Congreso.
Mientras tanto, las familias de bajos recursos, incluyendo familias hispanas, son las que se llevan la peor parte del golpe de la pandemia, según Abel Núñez, director ejecutivo del grupo CARECEN, que ofrece ayuda a inmigrantes.
“Desdichadamente todos están sufriendo en este momento, los negocios, las personas que trabajan para estos negocios, y el Congreso, igual que la Casa Blanca, están jugando a la política. Ellos están viendo qué posición les va a favorecer para la elección de noviembre. La única verdad es que va a haber más sufrimiento de aquí hasta las elecciones”, lamenta Nuñez.
Ambos partidos promueven, cada uno por su lado, sus propios planes de alivio, aunque el de los demócratas abarca más terreno y cuesta 3,4 billones de dólares. Por su parte, los republicanos exigen una medida que proteja a negocios, hospitales y escuelas de posibles demandas por culpa de la pandemia, pero los demócratas han rechazado esa condición. En el supuesto de que el Congreso logre un acuerdo, los legisladores tendrían 24 horas para regresar a Washington y votar el plan de alivio.
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