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Esta semana se cumplen 25 años del final del Apartheid y del inicio de las primeras elecciones democráticas en Sudafrica, elecciones que llevaron a Nelson Mandela al poder y que pusieron fin a un régimen racista que gobernó el país por más de cuatro décadas. En este enfoque ponemos los reflectores sobre los desafíos que enfrenta actualmente el país.
Apartheid quiere decir "separación" en el idioma Afrikaans y eso fue lo que sucedió en Sudáfrica con todos aquellos que no eran blancos. Joseph Siankope es zimbabuense y vivió en carne propia el Apartheid en Sudáfrica:
El régimen del apartheid buscaba institucionalizar los privilegios que la población blanca había heredado de la colonización británica y holandesa. Esto terminó cuando después de muchas muertes, muchas marchas de protestas, el líder del Congreso Nacional Africano, Nelson Mandela, quien había sido encerrado por 27 años, se convirtió en presidente de Sudáfrica en un gobierno que unió todas las razas. Josepj Siankope nos cuenta lo que sintió cuando se enteró de la revolución de Sudáfrica:
Hoy, 25 años después del fin del Apartheid, el balance es complejo. Entre los logros, podemos destacar que existe una democracia real con un crecimiento económico constante, con un Estado que ha jugado un rol importante en la disminución de la pobreza y acceso a mejores condiciones de vida. Sin embargo, la lista de cosas que aún quedan pendientes es bastante larga. Myriam Houssay-Holzschuch, geógrafa y profesora de la Universidad de Grenoble, nos explica:
Como nos explicaba Myriam Usé Olchú, hoy Sudáfrica vive un período marcado por una gran desigualdad económica y una ausencia de redistribución de las riquezas, hechos que a su vez se evidencian en otros aspectos como en el hecho que la tasa de criminalidad del país haya aumentado y que Sudáfrica se encuentre hoy entre los diez países más peligrosos del mundo.
Para Myriam Houssay-Holzschuch, existen dos factores importantes para explicar esta situación, por una parte el factor histórico y por otra el desempleo que afecta hasta a un 30% de la población:
Pero estos no son los únicos problemas que enfrenta el país, hoy el aumento de la corrupción se ha convertido en uno de los más grandes desafíos. Esta corrupción llegó a instalarse incluso en el seno del Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela, y terminó con la expulsión del presidente Jacob Zuma.
Pese a esto, Sudáfrica sigue siendo una de las civilizaciones más abiertas donde el matrimonio igualitario es contemplado por la ley, el rol laboral de la mujer está aceptado y donde la homosexualidad no está perseguida. ¿Cómo entender esta aparente contradicción? Bartolomé Burgos, investigador de África Fundación Sur nos explica:
Sudáfrica es sin duda un país con una historia compleja y 25 años después del fin del apartheid, el camino aún es largo. Si bien hoy la discriminación racial es un hecho superado, vencer la pobreza y la corrupción son sus desafíos más apremiantes.
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