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El reclamo de los chalecos amarillos ha dado la vuelta al mundo. Las imágenes de las calles más emblemáticas de París vandalizadas quedarán grabadas en la memoria de la gente como el resultado de uno de los movimientos más violentos en Francia de los últimos años. Algunos lo llaman una lucha entre la Francia de arriba y la Francia de abajo, otros hablan de insurrección mientras que los partidos políticos extremos aprovechan esta crisis para llamar a nuevas elecciones. Conversamos con Michel Wieviorka y Maryse Esterle quienes concuerdan que este movimiento es una respuesta al "desprecio" de un "gobierno arrogante y tecnócrata".
Francia vive una de las crisis sociales más fuertes de los últimos tiempos. El aumento sucesivo de impuestos decretados por el gobierno de Emmanuel Macron ha ido gestando un malestar que explotó con el alza del precio de los carburantes. Este último impuesto afecta sobre todo a las personas que viven en el campo y cuyo único medio de comunicación con las grandes ciudades, las estaciones de tren, las escuelas o los centros de salud, es su propio vehículo.
Pese a que en la protesta del sábado se hablaba de una lucha entre "la Francia de arriba" y la "Francia de abajo", Maryse Esterle nos explica que en realidad los "chalecos amarillos" no representan a los pobres de Francia sino a una clase media o a una clase media baja que tiene dificultades para vivir, sí pero hacer la polarización entre pobres y ricos es arriesgado e inexacto.
El gobierno de Macron "ha actuado de manera arrogante"
Además dice Maryse Esterle, la cólera vista este sábado es una respuesta a la percepción de "desprecio" del gobierno.
Por su parte Michel Wieviorka, sociólogo y director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales explica que los chalecos amarillos traducen un sentimiento de hartazgo ante un gobierno vertical que no atiende sus reclamos ni toma en cuenta sus necesidades:
Wieviorka además recuerda que Emmanuel Macron fue elegido no como la primera opción sino como "el menos peor" y que pese a ello su gobierno no escucha al pueblo.
Ni mayo del 68 ni un movimiento de insurrección
A pesar de los actos de violencia registrados contra el patrimonio histórico de Francia, los "chalecos amarillos" siguen gozando de un alto grado de aceptación por parte de la ciudadanía y ya hay algunos que ven en este movimiento un nuevo mayo del 68. Ante esto, Michel Wieviorka responde:
Francia: entre represión y negociación
La situación se presenta complicada para el gobierno de Emmanuel Macron pues deberá entablar una negociación con un grupo que no tiene líderes ni organizadores y donde nadie encarna la autoridad ni los lineamientos a seguir, lo que lo hace imprevisble. Maryse Esterle:
Por otro lado, si el gobierno da vuelta atrás con el aumento de la contribución, señala Esterle, sería "un signo obvio de debilidad" e implicaría que "con dos o tres sábados se puede hacer ceder al gobierno". Tiene dificultad para encontra líderes. |