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El psicoanalista y escultor boliviano Fernando Bayro y el pintor brasileño Kinkas Caetano inauguran este jueves una exposición en la Galería Artes de París en la que han dejado fluir su subconsciente en sus obras. Fernando Bayro-Corrochano nació en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Doctor en Psicología Clínica por al Universidad Diderot de París, creó junto a otros profesionales el CMSEA, Centro Médico-Pediátrico del sector privado, centro especializado en psicología para niños y adolescentes ubicado en el distrito de Bastilla en París, no muy lejos de la sala Bataclán. Kinkas Caetano nació en Brasil, en el estado de Espirito Santo, en el corazón de la mata atlántica, la selva tropical atlántica. Posteriormente fue en Río de Janeiro donde pasó la mayor parte de su juventud. Después de estudiar periodismo en la Universidad Federal, su pasión por la gráfica lo llevó a trabajar como ilustrador para la prensa. Desde muy temprano inició una actividad artística autodidacta paralela a su obra, a través de diversas performances e instalaciones. Su gusto por el diseño gráfico evolucionó espontáneamente hacia un creciente interés por el color que le llevó a experimentar con la pintura junto con otras experiencias plásticas. Pero fue en 1989, gracias a un concurso gráfico patrocinado por UNICEF, que le permitió ganar una beca de estudios de seis meses en Suiza, cuando su vida dio un giro decisivo. Inmediatamente después de esta primera experiencia, voló a París, donde se afirmó claramente su elección de la pintura como modo de expresión y campo de investigación. Su primera experiencia pictórica parisina, titulada “Amazônica”, se desarrolla en la plaza frente al Centro Georges Pompidou en un lienzo de 60 metros cuadrados, íntegramente pintado. Posteriormente, estudiante de Artes Plásticas en la Universidad París 8, el decisivo encuentro con su maestro y amigo Octavio HERRERA, integrante del movimiento MADI, lo impulsó un poco más a elegir la pintura luego de que este último le regalara unos lienzos en blanco para animarse. a él. A partir de entonces, esta pasión, esta necesidad, nunca lo abandonó. Su primera exposición tuvo lugar en la embajada de Brasil en París en 1992, bajo el título “Antropoimagen”. |