|
Este jueves 10 de agosto se da una nueva cita de países de África occidental para intentar resolver la crisis nigerina. Los participantes aún no descartan el uso de la fuerza para restablecer el orden constitucional tras el golpe de Estado contra el presidente electo Mohamed Bazoum. Mientras se preparan soluciones, grupos yihadistas actúan en Níger. Beatriz de León Cobo es investigadora especialista de conflictos en el Sahel en el Centro de Seguridad Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria en España. RFI: Preocupa la oportunidad que se podría presentar para los grupos yihadistas en la región tras el golpe de Estado en Níger. ¿Éstos podrían aprovechar, digamos, el caos constitucional para reforzar su control territorial? Beatriz de León Cobo: Siempre ocurre cada vez que hay un golpe de Estado. Tras el golpe de Estado de 2012 en Malí, Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) consiguió prácticamente reforzar su territorio en el norte, cuando hubo también a la vez la revolución tuareg. Está claro que los que primero se benefician son sobre todos los grupos armados, porque entre que la junta militar se organiza, va nombrando las autoridades y va reforzando la seguridad en los sitios, se va pasando el tiempo. En el caso de Níger, son Al Qaeda, que allí se llama JNIM, y el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS) los que más se ven beneficiados por esto y también por la salida de Francia. Los franceses, desde hace más o menos 6 o 7 meses estaban muy activos en Níger y ahora no van a poder estarlo. Por lo tanto, los grupos yihadistas de esa zona van a aprovechar para expandir y consolidar territorio, bajando a hacia otras regiones, incluso a las fronteras de los estados litorales, del sur de África Occidental. RFI: ¿Está prevista, a estas alturas, la expulsión o la retirada de esos 1.000 soldados estadounidenses y 1.500 soldados franceses en Níger? Beatriz de León Cobo: En principio, la junta militar nigerina ya ha denunciado los acuerdos militares con Francia. Francia respondió diciendo que para ellos los únicos que tienen autoridad para revocar a acuerdos militares es el presidente legítimo de Níger, Mohamed Bazoum. Así que en principio era una forma de decir que se iban a quedar por ahora. En Níger solo está el personal de esencial a nivel de embajadas y todos los compatriotas franceses que querían salir del país ya han sido llevados a Francia. Claramente ahora mismo las Fuerzas Armadas francesas no están realizando operaciones contraterroristas con los militares nigerinos porque éstas están ahora mismo bajo control de la junta. RFI: Esta junta militar ha justificado el golpe de Estado invocando cierta tibieza de lo que ha sido la estrategia militar conjunta con Francia. ¿Cómo han actuado los que apoyan los golpistas, o sea las juntas en Malí y en Burkina Faso, con estos grupos yihadistas desde que se tomó el control en esos países en 2020 y 2022 respectivamente? Beatriz de León Cobo: Me gustaría concretar una cosa: la situación de seguridad inicial de Níger no tiene nada que ver con la de Malí y la de Burkina Faso. Si vemos los números de la base datos sobre incidentes armados, que se llama Acled y que es que es pública, vemos perfectamente que en Níger hay muchos menos incidentes armados que en Burkina Faso. Además, en el primer semestre de 2023 hubo menos incidentes que en el último semestre de 2022. Aunque la situación de seguridad en Níger es extensa, hay grupos armados no solo en la zona de las tres fronteras, con Malí y con Burkina Faso, sino también en la zona de de la Cuenca del lago Chad. En el caso de Níger, con la estrategia de Bazoum el país no se estaba desmoronando, como sí que ha sido el caso de Burkina. Desde luego, desde que Francia se ha ido y bueno la milicia rusa Wagner ha llegado a Malí, la situación de seguridad maliense ha empeorado. ¿Por qué? Porque están haciendo una estrategia contraterrorista muy agresiva, sobre todo en el centro del país. Las operaciones están dejando miles de víctimas civiles y se está intentando reforzar la seguridad con unos medios bastante limitados. No se puede comparar los medios que tenía la operación militar francesa Barkhane o los de la misión de la ONU, Minusma, que también acaban de echar de Malí. Así que desde luego la situación ha empeorado en Malí y en Burkina Faso. Ahora mismo hay más atentados y más violencia, con más regiones afectadas por la violencia terrorista. RFI: ¿Níger ha perdido una posición de escudo regional contra los grupos yihadistas? Beatriz de León Cobo: Sí, está claro. De hecho, era el único país de la región que permitía la comunidad internacional estar presente y poder luchar contra contra el yihadismo desde el Sahel. Eso se va a terminar y ahora la amenazase puede trasladar al sur. De hecho, desde 2021 cada vez hay más atentados en el norte de Togo, en el norte de Benín. Está claro que con estos vaivenes políticos, con los golpes de Estado y las juntas militares, hay un riesgo de que de que esto continúe extendiéndose por más regiones. Níger es enorme. Por ahora, el yihadismo se ha concentrado en las regiones de la Cuenca del lago Chad y en la frontera un Burkina y Malí. Los focos yihadistas pueden continuar extendiéndose, sobre todo ahora que las fuerzas armadas están a otra cosa: están protegiendo el palacio presidencial por una eventual posible fuerza militar de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) para restaurar a Bazoum. No se están concentrando en las operaciones contraterroristas en las zonas donde los yihadistas controlan. RFI: Este tema de seguridad involucra otra cuestión: la ayuda internacional y de la pobreza. ¿Qué consecuencias tendría el hecho de sancionar a Níger económicamente y cortar la ayuda al país en el terreno donde operan estos grupos? Beatriz de León Cobo: Ya hay un 10% de inflación tras una semana de golpe de Estado. Toda la población nigerina se va a morir de hambre, primero porque depende del comercio internacional y ya están cerradas casi todas las fronteras para Níger: los puertos de Togo, los puertos de Benín, los puertos de Nigeria. Además, Estados Unidos, Francia y la Unión Europea hemos suspendido todos los programas de ayuda internacional a Níger. Los Estados Unidos no han suspendido la la ayuda humanitaria, pero sí la ayuda al desarrollo. Los programas que tenían todos estos países de la comunidad internacional en Níger eran imprescindibles para el tejido económico y empresarial del país. También para los puestos de trabajo. Las sanciones se van a ser horribles e incluso, por ejemplo, a nivel de visados. Esto va a asfixiar la economía de Níger y desde luego, a la población. La población nigerina es una de las más pobres del mundo y de esa región,pero es muy resiliente y muy bien organizada, con mucha sociedad civil muy activa. Con las sanciones económicas, no se va a poder sacar dinero del banco. Algunos de ellos ya han cerrado y está habiendo problemas de de suministro de Franco CFA. Nigeria ha cortado algunos puntos de suministro energético hacia Níger. En el en el corto plazo, habrá bastante bastantes problemas económicos para la población en la sociedad. En el medio y largo plazo, puede ser que otros socios internacionales les ayuden, como podrían ser Rusia o China. RFI: A pesar de la resiliencia nigerina, ¿esa pobreza puede ser un vivero para los grupos yihadistas? Beatriz de León Cobo: Por supuesto, y no solo para los grupos yihadistas, sino también para grupos armados de todo tipo. La zona de Agadez, por ejemplo, que está muy castigada por la migración que intenta entrar en Argelia y en Libia, hay bandas criminales que saquean y que matan. No solo se trata de la amenaza de grupos yihadistas, sino en general de toda la violencia armada que va a haber por causa de la pobreza. Simplemente se aprovechan de esa necesidad para pagar y reclutar, porque al final es un puesto de trabajo el ser miembro de un grupo yihadista. También me preocupa mucho la actividad criminal en general, que seguro va a aumentar. |