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Alfonso Hernández, Tepito y sus historias
Jorge Pedro Uribe Llamas, nuestro cronista local, invitó a Alfonso Hernández, cronista del popular barrio de Tepito en la Ciudad de México. Hablaron de sus historias y recuerdos habiendo crecido en las calles y callejones del -quizá erróneamente, quizá muy acertado- llamado “barrio bravo”. Ubicado en la Delegación Cuauhtémoc, muy cerca del Centro Histórico de la capital, es uno de los más antiguos barrios de la ciudad, trazando su historia hasta la época precolombina.
Alfonso y Jorge Pedro.Tepito
El origen de Tepito se remonta a la fundación de México, pues no es casual que el nombre del barrio y el de la ciudad, contengan tres sílabas y mismo orden de sus tres vocales. México y Tepito surgieron de islotes y solares nativos fundacionales, cuya toponimia se fue conformando fonéticamente hasta concretarse en la ciudad y en el barrio más emblemáticos de la nación mexicana.
La desidia de la historia oficial, siempre ha omitido referir el acontecer barrial de Tepito tan cargado de grandes y pequeños acontecimientos ásperos y uno que otro acierto material que incomodan a los que dominan y quienes “inventaron el choro del policía que decía: Te-pito cuando vea otra vez al ratero ese…”
Antonio Caso y R. H. Barlow, hicieron la reconstrucción de los barrios prehispánicos gobernados desde Tlatelolco. Y en lo que hoy es Tepito, Peralvillo y La Lagunilla, se mencionan: Coyonacazco, Amaxac, Atenantitlan, Tequipeuhcan, Mecamalinco, Teocaltitlan, Apohuacan, Tlaconcalco, Atenantitech, y Yacaculco; cada cual con su glifo.
Luego de la Conquista en 1521, tales nombres fueron borrados para luego llamárseles parcialidades de Tlatelolco, repartidas entre los indios que sobrevivieron en la defensa de México-Tenochtitlan. Posteriormente, un decreto del presidente Juárez promulgó la expropiación de todos los solares y parcialidades ocupadas por indios, de tal suerte que tuvieron que vendérselas a los presbíteros de las parroquias aledañas quienes fraccionaron y convirtieron el barrio de indios en el primer arrabal de la ciudad.
Algunos académicos han pretendido interpretar el origen de la palabra Tepito, comparándola con vocablos nahuatlatos y con ello han especulado confrontando Tepito con: Tepitón, Tepiyotl, Tepitoyotl, Tecualtepitón, etcétera. Hasta que el investigador Gutierre Tibón encontró que el nombre indígena de la isla de Pascua, también es Te Pito “el ombligo del mundo”esa cicatriz del nacimiento que marca el centro del cuerpo humano.
El obstinado barrio de eaito sintetiza la fuerza, bravura y resistencia, contenidas en la Ordenanza de Cuauhtemotzin, promulgada la tarde del 13 de agosto de 1521, justamente donde fue su último reducto de lucha durante 93 días, en lo que es hoy el cruce de Constancia y Tenochtitlan.
Desde entonces, Tepito se ha significado por serlo todo: modesto barrio Indígena, miserable enclave Colonial, arrabal de la Ciudad de los Palacios, abrevadero cultural de los chilangos, lugar de gestas y gestos, afamado burgo artesanal, semillero de campeones, ropero de los pobres, mercado de ocasiones, bisagra del Centro Histórico y un auténtico barrio popular con su propia teoría sociocultural convertida en conjetura urbana.
Todo este proceso hace que los tepiteños presuman que: México ya es el Tepito del mundo, y que Tepito continúa siendo la síntesis de lo mexicano.
El “Barrio Bravo” de Tepito
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