La montera se usó durante siglos para cubrir y abrigar la cabeza, y que formó parte de los usos cotidianos tanto de los hombres como de las mujeres. Hoy, sin embargo, la montera es una prenda prácticamente desaparecida, que ya no se ve en nuestros pueblos ni en nuestros valles, y que sobrevive únicamente como parte del traje tradicional de algunas comarcas que sólo algunas personas visten en ocasiones festivas. Nos lo cuenta Araceli González Vázquez, Investigadora científica del CSIC.