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Si alguna vez tu pecho se detiene, si algo deja de andar ardiendo por tus venas, si tu voz en tu boca se van sin ser palabra, si tus manos se olvidan de volar y se duermen,
Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos porque ese último beso debe durar conmigo, debe quedar inmóvil para siempre en tu boca para que asà también me acompañe en mi muerte.
Me moriré besando tu loca boca frÃa, abrazando el racimo perdido de tu cuerpo, y buscando la luz de tus ojos cerrados.
Ya asà cuando la tierra reciba nuestro abrazo iremos confundidos en una sola muerte a vivir para siempre la eternidad de un |