|
Description:
|
|
Nos acercamos hoy a conocer uno de los edificios de patrimonio industrial más importantes de la Península: la Real Casa de Moneda de Segovia.
PISTAS es una colaboración del blog de viajes SIEMPRE DE PASO en el programa "Aquí en la Onda" de Onda Cero Castilla y León. No dejes de consultar lo que sobre esta propuesta he publicado en el blog: https://www.siempredepaso.es/la-real-casa-de-moneda-de-segovia/
Da la sensación que cada vez que hablamos de propuestas viajeras por Castilla y León tenemos que hablar de pueblos medievales, de castillos, de catedrales y de patrimonio histórico y cultural en general. Y a menudo olvidamos que además de todo eso, en esta comunidad también somos ricos en otro tipo de patrimonio al que merece la pena acercarse porque también nos cuenta mucho de lo que hemos sido y sobre nuestro pasado más reciente. Me estoy refiriendo a lo que se denomina Patrimonio Industrial, que no es otra cosa que los restos que nos han quedado de nuestra historia industrial más cercana. La historia de una evolución tecnológica y social que también ha dejado sobre el paisaje un montón de restos notables y muy interesantes hasta los que, sin duda, merece mucho la pena acercarse.
Un tipo de patrimonio que cada vez se tiene más en cuenta de cara a su conservación y promoción. Por suerte, cada vez vamos siendo más conscientes de que esos restos forman también parte de nuestra historia tanto como lo puedan formar los viejos castillos o las catedrales.
La lista es inmensa: estamos hablando de batanes, molinos, altos hornos, trenes, turbinas, serrerías, martillos, talleres, caleras, minas, harineras, fundiciones, ingenios de todo tipo, grandes y pequeños, que un día fueron el no va más de la tecnología, puntas de lanza de una modernidad que hizo mover la economía, dinamizar la sociedad o transformar el mundo y a los que, como todo en esta vida, les llegó también el momento de su relevo para quedar olvidados y fuera de uso.
Como decía, hay un montón de lugares de este tipo que visitar en Castilla y León, así que, si te parece, hoy nos vamos a centrar en uno hasta el que vale la pena acercarse para conocer una parte muy interesante de nuestro pasado relacionado con la industria y, en este caso concreto, con la fabricación nada menos que del dinero.
Hoy propongo realizar una visita a la Real Casa de Moneda de Segovia. La encontramos ubicada junto al río Eresma casi enfrente del monasterio jerónimo del Parral. Un edificio que llegó a ser en su momento la ceca más avanzada de Europa, ¿no, Javier?
Fue Felipe II quien decidió construir ahí la fábrica de moneda más avanzada de Europa en su momento, el siglo XVI. Para ponerse en situación, hay que explicar que en aquel tiempo España se había convertido en la mayor potencia de Occidente. En su imperio no se ponía el sol pero el dinero con el que debía de funcionar todavía se fabricaba a martillazos. El problema no era, como podía pensarse, que se tardara una eternidad en fabricar así, a golpes y con troqueles, un millón sino, más bien, que la imperfección del sistema dejaba mucho campo abierto a los defraudadores: desde la falsificación hasta el limado de los cantos de las monedas que muchos, gramito a gramito, utilizaban para apañarse una fortuna.
Así fue como Felipe II puso todo su esfuerzo en encontrar un nuevo sistema que, además de ganar tiempo, supusiera un avance en la lucha contra el fraude. Y lo encontró en el Tirol. Allí ya llevaban algo avanzado este asunto gracias a los proyectos de varios inventores que, tras una larga sucesión de ensayos y errores, habían logrado poner en marcha, en 1571, una Casa de Moneda movida por energía hidráulica que acuñaba a rodillo: un sistema revolucionario que ahorraba un montón de tiempo y personal, permitía una mayor calidad de las impresiones y eliminaba en buena medida la posibilidad de fraude.
Felipe II enseguida se dio cuenta de que necesitaba contar con una máquina como esa para fabricar dinero en España y decidió trasladarla pieza a pieza desde el Tirol hasta el edificio que había encargado construir a su amigo Juan de Herrera en las orillas del río Eresma.
Una de las cosas que vamos a descubrir en nuestra visita a la Real Casa de la Moneda es precisamente que la historia de este traslado, el que traía las piezas de aquella voluminosa máquina de fabricar monedas a la Penísnula, da para una especatcular novela en la que no faltan tramas de intriga, espionaje industrial, un largo itinerario por tierra y mar lleno de contratiempos, y un responsable de la expedición que acabó enviado a galeras después de verse involucrado en un complot con intento de asesinato incluido.
El caso que aquella expedición, después de 8 meses de fatigas, logra llegar finalmente a Segovia, y, en 1585 se consigue volver a montar la maquinaría en el conjunto de edificios que ya tenía preparados Juan de Herrera. Un conjunto de edificios que tras un largo proceso de restauración llevado a cabo hace unos años está considerado el edificio del patrimonio industrial en pie más antiguo de España y uno de los más antiguos de Europa.
Esta visita es interesante por el contenido, nos va a ir narrando la historia de cómo se ha fabricado el dinero a lo largo de la historia, algo de una gran importancia y a lo que, a lo mejor, no prestamos mucha atención. Pero, sobre todo, es interesante por el continente. Es decir, por la singularidad de este conjunto de edificios que fue necesario construir para poner en marcha una tecnología que, en aquel momento, era totalmente revolucionaria. Tanto que, como he dicho, había muchos países interesados en hacerse también con ella.
El caso es que de lo que se trataba era de aprovechar la fuerza del río para mover toda una serie de voluminosos ingenios implicados en el proceso de fabricación y, al mismo tiempo, y dado que de lo que se trataba era nada menos que de fabricar dinero, lo que se construyó fue un complejo dotado de las máximas medidas de seguridad con que se podía contar entonces. Es decir, con una sola puerta hacia el exterior para asegurar un mejor control de todo cuanto entraba y salía. O que, a falta de arcos de seguridad y rayos X, se cacheaba y se pesaba a las personas que entraban y salían para asegurarse de que nadie saliera con un dinero de más que no fuera el de su sueldo, el día de cobro. De hecho, el complejo funcionaba como una auténtica caja fuerte, como un microcosmos en el que los trabajadores vivían recluidos con sus familias, regían leyes propias y contaba con dos calabozos en los que acababa quien no sabía resistirse a la tentación de meter mano en una caja que, vista desde dentro, parecía no tener fondo.
Está claro que esta propuesta para visitar la Real Casa de Moneda de Segovia está llena de curiosidades y muchas cosas que aprender y que se se puede disfrutar también mucho de nuestro Patrimonio Industrial. Ya saben que para ampliar toda la información de lo que nos ha comentado esta tarde Javier o incluso para reservar sus alojamientos en caso de que lo necesiten, no tienen nada más que utilizar el buscador que aparece en la parte superior del blog de viajes SIEMPREDEPASO.ES y ahí les va aparecer todo lo relacionado con esta visita, con vídeos incluidos. |