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Esta semana proponemos un viaje por algunos de los lugares que tuvieron un destacado papel en los días previos a la Batalla de Villalar (1521), en la provincia de Valladolid.
PISTAS es una colaboración del blog de viajes SIEMPRE DE PASO en el programa "Aquí en la Onda" de Onda Cero Castilla y León. No dejes de consultar lo que sobre esta propuesta he publicado en el blog:https://www.siempredepaso.es/escenarios-comuneros-valladolid/
Y dado que se trató de un momento histórico que se desarrolló en muy diferentes lugares, lo que propongo es hacer un pequeño viaje en torno a la localidad de Villalar de los Comuneros de manera que podamos, si nos apetece, completar un fin de semana acudiendo a esta localidad vallisoletana y aprovechando también para visitar esos otros escenarios cercanos que vivieron con intensidad aquellos días de batallas.
El recorrido que propongo podríamos empezarlo, por ejemplo, ante uno de los monumentos más reconocibles y singulares de la capital vallisoletana, la iglesia de San Pablo. Es una forma de recordar que esa iglesia y esa plaza formaban el entorno noble de la ciudad en 1521 y que ese fue el escenario en el que se celebraron las primeras Cortes presididas por el entonces adolescente rey Carlos I en Valladolid, con el propósito de ser jurado como rey, no sin antes ser instado por los procuradores a acatar los fueros y privilegios del reino, así como a expulsar a la nutrida camarilla de extranjeros que le rodeaba y que, de alguna forma, fueron el motivo de que una parte de la nobleza castellana se rebelara ante un rey al que en aquel momento sentían como extranjero.
Desde aquí mismo, frente a la impresionante fachada hispano-flamenca repleta de tallas y relieves que vieran bautizar a dos reyes de la historia de España, Felipe II y Felipe IV, podríamos iniciar ya un viaje por algunos de los lugares en los que hace 496 años tuvo lugar esta revolución castellana.
Tomando la Nacional 601 en dirección a León, y tras atravesar el puente más antiguo de cuantos saltan el Pisuerga a su paso por Valladolid, el puente Mayor, podemos encaminarnos ya hacia Medina de Rioseco.
Seguimos así tras los mismos pasos que siguiera el cardenal Adriano de Utrech, que era regente de Castilla en la ausencia voluntaria del rey Carlos I. Debido al clima de rebelión contra el rey que ya se vivía en la ciudad de Valladolid, el cardenal buscó instalarse en otro lugar menos hostil para la causa imperial y fijó en Medina de Rioseco su cuartel general. Desde él reorganizó y abasteció de víveres y armas el contraataque a la Santa Junta de las Comunidades.
Ya desde lejos vamos a ver levantarse la altiva torre barroca de Santa María de Mediavilla. Es la señal inequívoca de que estamos llegando a la Ciudad de los Almirantes de Castilla, Medina de Rioseco. Este relevante asentamiento romano fue cobrando importancia durante toda la Edad Media hasta brillar con luz propia debido al intenso tráfico de mercancías que conoció entre sus estrechas y amuralladas calles. De todas ellas destaca por su tipismo la Rúa desde la cual podemos dirigirnos a visitar alguno -mejor todos- de los importantes templos que tiene levantados entre sus calles. Desde luego, hay muchísimo que ver en Medina de Rioseco, pero si vamos apurados de tiempo sería imperdonable no entrar, al menos, en la iglesia de Santa María para visitar la capilla de los Benavente que Eugenio d'Ors calificó de forma acertada como "Capilla Sixtina del arte castellano".
Desde Medina de Rioseco las tropas realistas partieron hacia Zamora para parlamentar con las fuerzas comuneras en los cercanos campos de Villabrágima y Tordehumos. Ahí se encontraron con el obispo Acuña y ese es el mismo camino que vamos a seguir nosotros ahora dedicando un tiempo tanto a detenernos en Villabrágima como a subir, por ejemplo, hasta el lugar en el que estuvo ubicado el desaparecido castillo de Tordehumos, del que quedan unos pocos restos pero desde donde se divisa una panorámica que merece sin duda la pena.
El viaje sigue hacia Castromonte y atraviesa parte del importante entorno natural que suponen los Montes Torozos y encaminar nuestros pasos hacia el castillo que albergara las últimas esperanzas de victoria comunera: Torrelobatón, un tranquilo pueblo castellano que amparó primero a las fuerzas realistas, y que sirvió de baluarte más tarde a las tropas comuneras que acudieron aquí tras la importante pérdida de Tordesillas.
La visita al castillo de Torrelobatón se convierte casi en una cita obligada en estas fechas por el hecho de que acoge en su interior el Centro de Interpretación del Movimiento Comunero. El recorrido por su interior es una oportunidad estupenda para quien quiera ver por dentro una construcción tan representativa de la provincia de Valladolid como son los castillos. De hecho, merece la pena recordar que esta provincia es la que atesora un mayor número de castillos de toda España y este de Torrelobatón es uno de los que mejor acondicionados están para la visita.
En esta ocasión está, además, doblemente recomendado porque jugó un papel muy relevante en la Guerra de Comunidades por ser la fortaleza de la que partió el ejército comunero hacia Toro en la lluviosa mañana del 23 de abril de 1521, en una huida desesperada y angustiosa, mientras las tropas realistas avanzaban desde la localidad de Peñaflor de Hornija. El problema para la artillería comunera fue que se quedó atascada en el barro y con sus hombres desmoralizados y prácticamente en desbandada fueron alcanzados con facilidad por los realistas en las campas de Villalar, el punto en el que finaliza este viaje, como acabó en su momento aquella rebelión y dio comienzo un larguísimo periodo de penalidades, castigos y marginación para las tierras que ahora pisamos por haberse atrevido a dar hombres y dinero a esta causa.
Aquí apenas hemos apuntado un pequeño recorrido entre la capital vallisoletana y Villalar para quien quiera ir haciéndolo al tiempo que se recuerdan aquellos días. Pero quien quisiera continuar recorriendo escenarios históricos podría, por ejemplo, dirigirse desde Villalar hacia Tordesillas, que vivió la primera conquista comunera y también su primera gran derrota, y ahí detenerse, por ejemplo, en el convento de Santa Clara igual que lo hicieron realistas y comuneros en busca del apoyo expreso de una reina que decían loca, doña Juana, pero que todo buscaban. Y podemos seguir más allá, hacia Simancas para detenernos en su castillo, destinado a archivo desde tiempos de Felipe II pero que en aquel momento ejercía funciones de prisión y que fue el lugar escogido para la ejecución en las almenas de uno de los comuneros más batalladores: don Antonio Acuña, obispo de Zamora.
Otro importantísimo escenario en esta historia sería Medina del Campo, cuyo incendio llevado a cabo por las tropas leales al rey Carlos I, el 21 de agosto de 1520, en las primeras etapas de la Guerra de las Comunidades, supuso la destrucción de buena parte de la villa y el estallido definitivo del hasta entonces incipiente movimiento comunero en toda la Corona de Castilla.
Ya saben que pueden encontrar esta propuesta en el blog de viajes SIEMPREDEPASO.ES. |