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Podcast: PISTAS
Episode:

Un paseo y un yacimiento en el oeste salmantino* Guía de Viaje 4/5/17

Category: Society & Culture
Duration: 00:07:55
Publish Date: 2017-05-05 05:04:22
Description: Nos acercamos esta semana hasta las ruinas de un pequeño complejo molinero abandonado en las apartadas orillas del río Huebra, cerca de la frontera con Portugal. Y rematamos el fin de semana con la visita al yacimiento arqueológico de Las Merchanas, todo ello en el oeste de la provincia de Salamanca. PISTAS es una colaboración del blog de viajes SIEMPRE DE PASO en el programa "Aquí en la Onda" de Onda Cero Castilla y León. No dejes de consultar lo que sobre esta propuesta he publicado en el blog: https://www.siempredepaso.es/?s=oeste+salmantino Hoy vamos a viajar hasta el oeste de esta provincia, cerca de donde el río Duero abandona la raya fronteriza para encaminarse por tierras portuguesas hacia el Atlántico. En concreto, nos vamos a acercar hasta un paraje solitario pero lleno de encanto en las orillas del río Huebra. Estamos en un momento excelente para disfrutar de nuestras dehesas, precisamente el paisaje predominante del paseo que vamos a proponer hoy. Y para ello, nos vamos a dirigir, en concreto, a la localidad de Gema, un pequeño pueblecito de la comarca de Tierra de Vitigudino. Tan pequeño, por cierto, que en el censo de 2016 solo figuraban 10 habitantes... Esto también nos da una pequeña pista de que los paisajes y los rincones por los que vamos a caminar hoy son paisajes que forman parte de un territorio de nuestra comunidad autónoma que, por suerte o por desgracia, se van quedando cada vez más y más vacíos. De hecho, el objetivo concreto de este paseo es acercarnos, desde la localidad de Gema, hasta el impresionante molino harinero situado a tres kilómetros de la localidad y a orillas del río Huebra, que todo el mundo en la zona conoce como el Molino de la Tomasa o la Fábrica de Gema, y que no es otra cosa que un pequeño complejo harinero abandonado hace ya bastantes años. Una enorme construcción que, al igual que la localidad de Gema, debió de vivir hasta mediados del siglo pasado sus momentos de mayor apogeo. El paseo hasta la fábrica vamos a ver restos de una antigua señalización de senderos, con balizas verdes y blancas bastante desgastadas por el tiempo y también vamos a ver que no aparecen en los dos cruces que nos vamos a encontrar. De todas formas, esto tampoco supone ningún inconveniente porque se trata siempre de seguir el camino más ancho y más marcado. Como decía, la fábrica de harina tuvo en tiempos pasados una gran importancia tanto para Gema como para otros muchos pueblos del entorno y este era el camino que unía la fábrica con la localidad. Incluso hay tramos en los que aún perduran restos del empedrado que permitía el tránsito de carros cargados sin que se atoraran en el barro. Desde Gema son tres kilómetros muy fáciles, sin desniveles, que pueden recorrerse con niños en algo más de media hora mientras vamos atravesando un hermoso paisaje adehesado, entre las típicas cortinas de granito, tan características de esta zona de la provincia, y en el que también destacan algunas encinas monumentales. La más grande de ellas la vamos a localizar a unos 500 metros después de iniciado el paseo, en mitad de unas praderas. Y dada la edad y su tamaño, sin duda, si pudiera hablar nos podría contar un montón de cosas sobre el nacimiento, auge y cierre final de la fábrica hacia la que caminamos, vividas en primera persona desde su privilegiada situación a la orilla de este camino. Una parte importante del encanto que tiene este paseo es, precisamente, que vamos a acercarnos a curiosear las ruinas de lo que fuera en su momento un pequeño complejo industrial cuyos restos en la actualidad tienen un enorme poder de evocación, al menos para quien sienta un poco de curiosidad por ver cómo era la vida en el entorno rural en épocas pasadas. Y estas del Molino de la Tomasa, enseguida nos van a evidenciar que no se trataba de un simple molino harinero rústico y pequeño pegado al río, como es lo habitual en estas construcciones. Lo primero que nos va a sorprender es que llegamos a un pequeño complejo formado, además de por un voluminoso molino de varias plantas de altura, por un conjunto de edificios que seguro que estuvieron destinados a las viviendas y corrales de los trabajadores empleados en él. Una cosa importante que hay que advertir es que se trata de un conjunto de ruinas y que una buena parte de los edificios que vemos presentan un evidente peligro de desprendimiento de cascotes, de vigas o tejas y que, en ningún caso, deberíamos acercarnos a ellos más allá de lo prudente, especialmente si estamos haciendo la excursión con niños. Esto no quita, en ningún caso, para que nos acerquemos a disfrutar del hermoso emplazamiento junto a las orillas del Huebra en el que se levanta el molino. Y dado que estamos en un territorio en el que abundaron los asentamientos vetones, otra excursión que podríamos plantearnos estando en esta zona es acercarnos hasta Lumbrales para visitar el Centro de Interpretación de los Castros Vetones, que lo localizamos ubicado en un antiguo palacete señorial junto a la iglesia de Lumbrales. Es una casa señorial construida entre 1875 y 1887 por un emprendedor portugués que promovió la línea férrea de La Fregeneda y que como reconocimiento a la iniciativa de poner en marcha esta línea recibió del rey Alfonso XIII el título de Conde de Lumbrales. La visita a la casa nos va a servir para recoger toda la información que podamos necesitar sobre la ubicación de los diferentes castros vetones que hay en la zona y, ya desde allí, nos podemos dirigir a visitar el castro vetón de Las Merchanas, que lo localizamos también muy cerca de Lumbrales, señalizado en la carretera que lleva hacia Bermellar. Es uno de los asentamientos que las tribus vetonas establecieron en esta zona de la provincia hace 2.500 años y, desde luego, vamos a encontrar muchos puntos en común con el de Yecla la Vieja que, como digo, está a unos pocos kilómetros de distancia. En cualquier caso, no vamos a tener ningún problema para visitarlo porque se encuentra perfectamente señalizado y acondicionado en todo su recorrido. Entre las cosas más llamativas de este enclave está la contundencia del conjunto de murallas que protegían una superficie aproximada de ocho hectáreas y media. Como en otros enclaves similares, los vetones aprovecharon el desnivel que el paso del río Camaces talla en algunas zonas como defensa natural, mientras que se aplicaron en levantar unas poderosas murallas de más de 7 metros de espesor allá donde el paso resultaba más accesible. En el recorrido por el interior del castro vamos a poder ver también otras características propias de los castros vetones como son los dibujos realizados en relieve sobre las piedras. O, por ejemplo, los característicos campos de piedras hincadas que colocaban junto a las murallas para evitar que los caballos o los atacantes pudieran acercarse con comodidad hasta ellas. Para todos aquellos a los que les gusten las propuestas que hacemos en este espacio o que voy publicando en el blog, una recomendación sería la de suscribirse a SIEMPRE DE PASO, de manera que reciban en su correo electrónico las novedades del blog. Por supuesto, se trata de una suscripción gratuita y ahora, además, tienen la ventaja de que al suscribirse van a recibir el enlace para descargarse una guía con veintiuna propuestas de viajes por Castilla y León, muy parecidas a las que hacemos aquí cada semana.
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