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En el programa de hoy hacemos un repaso de algunas celebraciones de Semana Santa de Castilla y León a las que, por su particular sabor, merece la pena prestar atención.
PISTAS es una colaboración del blog de viajes SIEMPRE DE PASO en el programa "Aquí en la Onda" de Onda Cero Castilla y León. No dejes de consultar lo que sobre esta propuesta he publicado en el blog: https://www.siempredepaso.es/planes-para-una-semana-santa-de-aires-rusticos-y-turismo-rural-en-castilla-y-leon/
En esta ocasión dejar a un lado el impresionante listado de nuestras celebraciones religiosas más conocidas, nada menos que ocho reconocidas como de Interés Turístico Internacional y cuatro de Interés Turístico Nacional, y bucear un poco entre esas otras Semanas Santas de Castilla y León, quizás menos agobiadas por la presión del turismo pero sin duda merecedoras de atención.
Y la primera que propongo que apuntemos es la de Ágreda, en la provincia de Soria. Muy alejada de la típica imagen de capuchón y penitente, la celebración que tiene lugar el Viernes Santo en Ágreda es muy llamativa porque recuerda directamente a la moda de respeto del siglo XVI. La "culpa" es de una cofradía, la de la Vera Cruz, fundada el 7 de abril de 1556, que, además del espíritu, ha sabido conservar hasta los trajes que se llevaban en ese siglo para honrar a los muertos cuando se les acompañaba camino del cementerio. Precisamente ese era el objeto de la cofradía, facilitar el entierro a quienes fallecieran en la villa, y ese es el traje con el que les vamos a ver desfilar en la procesión. Y por eso, por seguir la moda propia del reinado de Felipe IV, a los cofrades se les conoce como "felipecuartos". Hay quien dice también que el hecho de que se haya conservado esta tradición, la de desfilar con esta moda elegante del siglo XVI tiene que ver con la estrecha e intensa relación que mantuvieron la monja Sor María de Jesús de Ágreda, que profesaba en el convento de la Concepción de Ágreda, con el rey Felipe IV. Una relación epistolar tan intensa como que el rey tenía a Sor María de Jesús como una de sus consejeras más estrechas en asuntos de Estado, y aunque, como digo, se trató de una intensa relación a través de la correspondencia también es verdad que esa relación hizo que en ese periodo fueran muy frecuentes las visitas de altos cargos de la corte de Felipe IV a la localidad.
El momento más interesante se produce el Viernes Santo, con la procesión del Sermón de las Siete Palabras. El desfile, al que se suman también romanos, "alumbrantes" y "hermanas", da comienzo a las 11,30 y parte de la iglesia de San Juan Bautista para llevar las imágenes hasta la parroquia de Nuestra Señora de los Milagros, donde tiene lugar el sermón.
En cuanto a gastronomía, Ágreda presume de su maña para elaborar pastas. En su rico muestrario, basado en una larga tradición que viene de muchas generaciones atrás, encontramos magdalenas, mantecadas, sobadillos, hojaldres, españoletas, y rosquillas huecas. Pero si buscas algo propio de la gastronomía local hay que probar “El langarto”, una masa de pan rellena de picadillo o sardina que recuerda algo a la empanada gallega.
Otra celebración muy curiosa es la que tiene lugar en Navaluenga, en la provincia de Ávila. En este caso se trata de su procesión del Jueves Santo, que es conocida como de Los Romances o de Los Piques y que está declara de Interés Turístico Regional. Un desfile cuya originalidad reside en el empeño puesto por dos grupos de romanceros que van recitando a voz en grito los 300 versos que Lope de Vega dedicó a la pasión de Cristo, publicados en las "Rimas Sacras" en 1614, más otros catorce versos de José de Valdivielso, autor también del siglo XVII.
Al parecer, las raíces de esta peculiar tradición podrían estar en los canónigos regulares de San Agustín, que habitaban la Real Colegiata Abadía de Santa María, en la vecina localidad de Burgohondo, y que son su intento de que el pueblo abrazara la profundidad espiritual de los versos de Lope se llegó tan lejos que la gente acabó por memorizarlos y convertirlos en la expresión de fe que se manifiesta al recitarlos mientras avanzan en la procesión de Los Romances.
Esta procesión arranca a las 6 de la tarde del Jueves Santo desde la iglesia de Nuestra Señora de los Villares. El punto culminante de este duelo de rapsodas llega con lo que se conoce como El Pique. Es entonces, junto a la iglesia de Nuestra Señora de Los Villares, cuando las dos cuadrillas se arrancan en un duelo por ver quién recita más alto, más deprisa -y mejor- sin equivocarse. Divididos antiguamente en solteros y casados, la tradición marcaba que el que perdía invitaba al resto a limonada y bollos. Pero hoy es el Ayuntamiento el que se encarga de repartir bollitos típicos de la zona y un montón de limonada entre los asistentes.
Otra celebración mucho más conocida pero también muy intensa y muy interesante es la que tiene lugar en Bercianos de Aliste, en la provincia de Zamora. En este caso, y dada la fama que ha ido adquiriendo en los últimos años, los vecinos de la localidad hacen cada vez más un llamamiento para que quien se acerque a disfrutar de esta celebración lo haga con respeto y discreción de manera que lo que ha sido durante siglos un acto de fe muy íntimo y personal de los cofrades que lo realizan, no se convierta en un espectáculo vacío de contenido en el que hay más fotógrafos que penitentes. Y es que ven peligrar la autenticidad de una tradición que hunde sus raíces en la Edad Media.
En este caso la principal singularidad estriba en ver desfilar, en la procesión del Viernes Santo, a los cofrades vestidos con el hábito blanco que les servirá de mortaja el día de su entierro. La celebración da comienzo a las cuatro de la tarde con el Sermón del Descendimiento y después continúa con la procesión que lleva a la larga fila de encapuchados hacia las afueras de la población mientras van entonando el Miserere en latín y en castellano.
Y también resulta muy intensa y vistosa la procesión que tiene lugar el Jueves Santo por la tarde. En este caso todos los cofrades realizan la procesión del Vía Crucis vestidos con una prenda tan hermosa como la tradicional capa parda alistana mientras van cantando también el Miserere en latín y en castellano. |