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Podcast: PISTAS
Episode:

Navidades de pueblo en Castilla y León * (20/12/2018)

Category: Society & Culture
Duration: 00:07:17
Publish Date: 2018-12-21 12:45:58
Description: Sugerimos hoy dos de los pueblos más hermosos de Castilla y León para organizarse unas Navidades con sabor a pueblo. PISTAS es una colaboración del blog de viajes SIEMPRE DE PASO en el programa "Aquí en la Onda" de Onda Cero Castilla y León. No dejes de consultar lo que sobre esta propuesta he publicado en el blog: https://www.siempredepaso.es/navidades-de-pueblo-en-castilla-y-leon/ He traído hoy unas propuestas muy navideñas pero pensando, sobre todo, en quienes, llegando estas fechas, lo que buscan es lo contrario de lo que la mayoría hace. Es decir: tratar de escaparse de los ajetreos que suelen traer también estas fiestas. La Navidad es un momento diferente del año que se caracteriza, entre otras cosas, porque nos cambia el ritmo de nuestra rutina habitual: de repente nos vemos envueltos en una serie de celebraciones o de reuniones familiares que solo tienen lugar en estas fechas. Otra cosa que cambia también es el paisaje que nos rodea habitualmente, sobre todo si vivimos en las ciudades: las calles se llenan de colores, de luces, de música pero también de un ajetreo y de un ritmo que pueden llegar a cansarnos casi nada más empezar esas celebraciones. Así que, hay quien, al llegar estas fechas, en lo que se pone a pensar enseguida es en cómo huir de las calles abarrotadas de gente, de las colas en los comercios, las compras de última hora, las lucecitas intermitentes, los atascos del centro... Y empieza a imaginar cómo puede organizarse unos días tranquilos, sin prisa por levantarse, con tiempo para los paseos cortos y los desayunos largos. Y, a ser posible, en medio de paisajes nevados, con las montañas como telón de fondo, con una chimenea cerca, en una casa con vigas de madera y paredes de piedra, tertulia con amigos... Y tan lejos del mundanal ruido como se pueda... Así que nada mejor que pensar en una pequeña escapada de turismo rural por alguno de esos bellísimos pueblos que tenemos en nuestra comunidad. Uno de ellos podría ser la localidad burgalesa de Frías, de la que se dice que es la ciudad más pequeña de España. O por lo menos, de eso presume. Lo que nadie puede discutir es que tiene una de las estampas medievales más bellas -e inconfundibles- de España. Sus señas de identidad son el espectacular puente medieval sobre el río Ebro, levantado en el siglo XII, con nueve arcos ojivales y una poderosa torre fuerte con aspilleras y saeteras para cortar el paso a quien no pagara el peaje, y su enriscado castillo roquero. Auténtico nido de águilas, desde él se divisa una imprescindible panorámica de la localidad y el anfiteatro montañoso ante el que se alza. Para disfrutarla en su medida hay que dejar -por supuesto- el coche fuera del recinto amurallado y caminar un casco urbano que sabe a piedra y arquitectura tradicional hasta alcanzar la iglesia de San Vicente, en uno de sus extremos. Una de las recomendaciones que se pueden hacer en una visita a esta localidad es realizar el pequeño paseo que lleva hasta la vecina y hermosa localidad de Tobera. Está señalizado con las balizas del GR.85, no tiene pérdida y además permite disfrutar, sobre todo en los primeros kilómetros, de las trazas del viejo camino real que desde aquí llevaba hacia La Rioja. El pequeño pueblecito de Tobera, al que se entra por la iglesia de San Vicente, guarda en su corazón la sorpresa de un poderoso salto de agua. En este tramo, con fuertes desniveles, el río del Molinar baja tan a trompicones a encontrarse con el Ebro que fue memorable su colección de pequeños molinos –de donde le quedó el nombre- surgidos para aprovechar su incansable fuerza en todo tipo de moliendas. Mucho más conocida, por quedar junto a la carretera que sale hacia Busto de Bureba, es la bella estampa que componen la ermita de Nuestra Señora de la Hoz, el altar de Caminantes y un puentecillo al pie de los acantilados de rubia piedra de toba. Otro lugar lleno de encanto es la localidad soriana de Calatañazor. Otro pueblo de aires tan medievales que Orson Welles no pudo resistirse a la tentación de escogerlo para rodar buena parte de su "Campanadas a medianoche". Tal lucían sus calles, sus soportales con pilastras de madera de sabina, sus tejados de teja vieja, sus chimeneas cónicas, su rollo jurisdiccional, los retazos de su castillo, sus tabernas... La estampa de un pueblo con historia que había traspasado el túnel del tiempo para quedarse detenido en el siglo XI. Eso sucedía en 1965. La suerte es que, si el director americano se levantara de su tumba para rodar una secuela de aquella película, lo más seguro es que volviera a escogerlo porque sigue manteniendo prácticamente el mismo aire medieval de entonces. De nuevo dejando el coche a la entrada, hay que caminar por sus calles, oler sus vientos con sabor a hierba y leña, y llegarse hasta la plaza. El trayecto, aunque corto, es jugoso. Se empieza por la ermita de La Soledad, románica, a la entrada de la población, donde hay que levantar la vista para escudriñar sus canecillos, algunos con personajes de aspecto africano, y se continúa con la observación detenida de fachadas y viejos herrajes; calle arriba, la iglesia de Santa María del Casti¬llo, de ori¬gen románico, al¬berga piezas como un órgano portátil, una cá¬mara de tesoros, o manus¬critos reales del medie¬vo, un buen retablo en el al¬tar mayor, pila bautis¬mal ro¬máni¬ca, un valioso Cristo gó¬tico co¬no¬cido como del Am¬paro y un más que interesante Museo. En la plaza se alza el rollo jurisdiccional, del siglo XV, y al final llegamos a los restos del legendario castillo, asomándose hacia el llamado valle de La Sangre, de evidentes resonancias históricas y guerreras. Y es que una de las cosas que primero se citan siempre que se habla de Calatañazor es que en sus alrededores, seguramente que en el amplio valle que se divisa desde el castillo, tuvo lugar, en el año 1002 la batalla en la que el caudillo árabe Almanzor sufrió una herida por la que moriría algunas semanas después. Y de ahí el dicho de que en Calatañazor Almanzor perdió el tambor...
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