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Marcos 4:37-41
Cuando Jesús dormía en la barca mientras la tormenta azotaba, estaba dando una importante lección a sus discípulos y también a nosotros hoy, acerca de fe y confianza mientras el enemigo trata de intimidarnos para robar nuestra calma.
Habrán momentos donde tendremos que batallar en oración y resistir al enemigo, pero habrán otros donde la señal más poderosa que podemos mostrarle es no hacer nada, solo confiar, estar quietos y esperar a que Jehová pelee por nosotros.
Isaias 30:7 dice “Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos” Los discípulos no entendían eso, pues la tormenta los había llenado de temor y en base al temor estaban tomando decisiones hasta que fueron donde Jesús. Egipto representa lo terrenal, la ayuda que te puede dar el hombre o la inteligencia humana la cual es vana ante aflicción, por tanto Jehová dice que la fortaleza es estarse quietos y esperar en Él.
Estar quietos en medio de la tormenta es una actitud que amerita fe y confianza en que Jehová peleará por nosotros, requiere tener nuestros ojos puestos en Jesús y no en las circunstancia, por difíciles que se vean. Por eso el enemigo se empeña en sacarnos del reposo y quitarnos la paz a través de situaciones inesperadas que no nos deben sorprender, pues la Palabra nos advierte que en el mundo tendremos aflicción, pero debemos confiar porque Él ha vencido al mundo.
Nuestras emociones constituyen un blanco perfecto de satanás para atormentarnos e intimidarnos, pero Dios nos ha dado el poder para identificar y someter cualquier sentimiento que no corresponda con lo que Él ha establecido en Su Palabra. |