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A Álex Clavero, nuestro Francotirarock, le ha tocado reflexionar sobre el curioso mundo de los influencers en su última intervención en ‘El Pirata y su banda’. Con la ironía que le caracteriza, ha contado en antena para todo el equipo, El Pirata, Raquel y Sayago, lo que supone tener 200 mil seguidores en Instagram: “Soy un 'influencer' ¡El otro día en el Alcampo me preguntaron sobre qué lata de atún recomiendo!”. Se autodenomina, con mucho orgullo, un “influencer de barrio”. La cosa no quedó ahí, porque cuando un señor alopécico le pidió consejo, su respuesta fue de lo más directa: “¡Calvo!”. Aunque El Francotirarock asegura que no habla de política, no ha podido evitar tirar de hemeroteca con su gag del atún: “Y si te digo Isabel, Díaz Ayuso; Ortiz, La reina Letizia; Cuca, Gamarra... Madre mía y no hay nadie del PSOE... ¡Y de repente la vicepresidenta de Sánchez se llamaba Carmen... y se apellidaba Calvo!”. Una demostración más de que Clavero se documenta a fondo, o como él mismo dice: “¡Para que veas que me lo curro y busco documentación. Que no he venido aquí a hablar del tiempo... Qué podría, porque con todo lo que sé de atún me dices que hay mucho aire y te digo: ¡Menuda Ventresca!”. Uno de los momentos más esperados en la vida de un influencer es cuando desvela la ropa que lleva puesta, y Clavero no ha decepcionado. Ha confesado llevar una camiseta de Skull, “una marca de Valladolid”, pantalones de Zara de rebajas y unos calcetines de Jean-Michel Basquiat. Pero la joya de la corona eran sus calzoncillos: “de Calvin Klein, ¡pero seamos sinceros, son del mercadillo!”. Según él, “dan el pego y hacen buen paquete que parece que me los he pillado en Amazon”. La anécdota mejora con la aportación de su cuñado: “Yo tengo los mismos y ese paquete es de Amazon, ¡te lo digo yo porque lo abres y al otro lado está el Repartidor!”. Pero donde Álex Clavero se ha puesto realmente serio, siempre sin perder su toque ‘canalla’, ha sido al hablar de la cara más oscura del postureo. Hay una línea que no está dispuesto a cruzar: la de aprovecharse de su fama para comer por la cara. “Por favor, que la vida no me lleve a ir a un restaurante y pedir que me inviten para hacerle una buena reseña”, ha sentenciado con firmeza. Su postura es clara: “Prefiero pedir debajo de un puente que hacer eso...”. La cosa se puso personal al recordar el caso de Mónica, dueña de un restaurante de su barrio que sufrió el chantaje de un supuesto influencer. El individuo entró exigiendo una invitación a cambio de no publicar una mala reseña. La respuesta de Clavero a esta actitud es una genialidad cargada de mala leche: “Yo te ponía la comida... Ahora, espero que te guste el picante... ¡Porque tu nuevo perfil va a ser Almorrana68!”. Y no se queda ahí, la venganza continuaría con un buen laxante: “¡Tu vida va a ser un Laxantes y un después!”. Al final, el cómico de RockFM ha concluido que está muy lejos de ser una persona con credibilidad. “Hay mañanas que vengo con un blancazo que la gente se piensa que soy una sepia con cejas... Y soy muy feliz así, porque yo no quiero influenciar en nadie”. Eso sí, sabe que la fama puede llevarle a Hollywood a grabar un anuncio con Vin Diesel, pero incluso en esa situación, su respuesta a la pregunta “¿Te gusta el atún?” seguiría siendo la misma: “¡Calvo!”. |