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El legendario Neil Young cumple este 12 de noviembre la friolera de 80 castañas, como han contado en el programa 'El Pirata y su banda' de RockFM. El ‘Padrino del Grunge’, uno de los personajes más icónicos e incombustibles de la historia del rock, sigue dando guerra fiel a un espíritu que nunca ha entendido de normas, ni siquiera a la hora de hacer turismo en plenas giras. La leyenda del canadiense empezó a forjarse cuando se dio cuenta de que Canadá se le quedaba pequeño. Ni corto ni perezoso, se largó a California en un coche fúnebre, que fue lo único que pudo comprarse para el viaje. Allí le dio un buen meneo al rock acústico americano con discos tan capitales como ‘Harvest’. Pero a Neil Young nunca le ha gustado la quietud. Tras una etapa en la que “se le fue la olla”, como recordaba El Pirata, y se dejó llevar por la tecnología y los sonidos rockabilly, el músico regresó a su senda. Volvió a su ideología hippie de siempre para abrazar todo tipo de reivindicaciones y denuncias, publicando 50 discos en 57 años y sin parar de girar. Una buena anécdota que define su carácter la han recordado en RockFM: “Cuando iba de gira, sacaba las Harleys, la suya y la de su chica, y la sacaban del camión del equipo y se iban con la Harley a dar vuelta por la ciudad de donde iba”. Un tipo auténtico. El programa también ha recordado otros momentazos del rock ocurridos un 12 de noviembre. Uno de ellos, especialmente triste, tuvo lugar en 2001, cuando los tres Beatles que quedaban vivos, Paul McCartney, Ringo Starr y el propio George Harrison, se reunieron por última vez. El encuentro fue en el hotel de George Harrison en Nueva York, donde el músico los convocó para despedirse. “Por mucho que hubieran sido los amos del mundo, vaya trance difícil”, reflexionaba El Pirata. Harrison, que moriría días después, les soltó una frase para la historia: “Chicos, troncos, que me voy, que me voy con John”. Más alegre es la efeméride de Queen, que tal día como hoy en 1973 comenzaba su primera gira en Inglaterra. Eran los teloneros de Mott the Hoople, la banda protegida de David Bowie, por lo que la mitad de su repertorio se basaba en sus dos primeros discos y la otra mitad eran versiones de clásicos del rock and roll como el “Jailhouse Rock”. |