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En RockFM, queremos darle las gracias por su servicio a algunas de las bandas y álbumes más emblemáticos de la historia del rock. En este caso hablamos del tremendo 'Brothers in Arms' de Dire Straits, que cumple cuatro décadas. Lanzado originalmente en 1985,
'Brothers In Arms' fue el quinto álbum de estudio de Dire Straits. A finales de 1984, Mark Knopfler estaba
exhausto. Llevaba casi una década viviendo entre aviones, escenarios
y estudios: 'Sultans of Swing', 'Making Movies', 'Love Over Gold', 'Alchemy…' Dire Straits era ya una de las bandas más grandes del mundo, pero el
éxito empezaba a pesar más que la guitarra. “Adoro el éxito”,
diría Knopfler, “pero detesto la fama.” Y en esa frase se
resumía todo: el brillo se había vuelto ruido, y la música,
rutina. Knopfler necesitaba aire. Se refugió un tiempo en el cine,
componiendo bandas sonoras para 'Cal' y 'Comfort and Joy' y descubrió
allí algo que había perdido: el silencio. El espacio para escuchar,
para escribir sin presión, para reconectar con la música como
refugio y no como obligación. Cuando decidió volver, quiso hacerlo
lejos de todo. Eligió Montserrat, una pequeña isla del Caribe donde
George Martin había construido un estudio para huir del ruido del
mundo. Un lugar rodeado de mar, montañas y tormentas tropicales que
parecían marcar el ritmo de los días. Allí llegó Dire Straits,
buscando algo más que un nuevo disco. Entre la humedad, los apagones
y el canto de las cigarras, empezó a tomar forma una música
distinta: más serena, más humana, más consciente. 'Brothers in Arms' nacería de ese retiro, de esa calma. Fue el punto de partida de un
viaje en el que el rock se enfrentaría por primera vez al futuro
digital… sin perder el alma. 'Brothers In Arms', además, fue uno de
los discos pioneros en triunfar con un formato por aquel entonces muy
novedoso: el CD. El disco de Dire Straits fue uno de los
primeros grandes álbumes grabados casi por completo en digital. Mark
Knopfler y el productor Neil Dorfsman usaron la tecnología más
avanzada de la época, con una mesa Neve y grabadoras digitales Sony
que, en aquel momento, parecían de ciencia ficción. Y aunque los
primeros reproductores de CD eran frágiles y carísimos, 'Brothers in
Arms' sonaba tan limpio, tan nítido, tan perfecto, que muchos lo
compraban solo para probar cómo “se escuchaba el futuro”.
Philips —la empresa que había desarrollado el formato— usó el
disco como su carta de presentación al mundo. Y el resultado fue
histórico: 'Brothers in Arms' se convirtió en el primer álbum en
vender más de un millón de copias en CD. El primero en demostrar
que el rock también podía sonar digital… y seguir teniendo alma. A Knopfler no le entusiasmaba la idea.
Él solo quería hacer buena música, no entrar en una revolución
tecnológica. Pero sin quererlo, su calma, su precisión y su
elegancia marcaron el paso del vinilo al láser. Fue el momento en
que el rock dejó atrás el ruido de la aguja y abrazó el brillo del
futuro. Y Dire Straits, casi sin proponérselo, se convirtieron en
los embajadores de una nueva era |