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El cantante de Limp Bizkit Fred Durst
ha compartido un mensaje en vídeo rindiendo tributo su amigo y
compañero de banda -al bajo- Sam Rivers, que falleció el pasado
sábado 18 de octubre a los 48 años. Rives nació en Jacksonville, Florida,
en 1977 y fue uno de los miembros fundadores de Limp Bizkit en 1994,
junto a Durst y al batería John Otto. Wes Borland y DJ Lethal se
unirían al grupo en 1996. Ahora, en una nuevo mensaje en vídeo,
Durst ha dicho lo siguiente sobre su difunto amigo: “Sam Rivers, la
leyenda. De verdad. Una persona tan talentosa, increíblemente dulce
y maravillosa”. “Conocí a Sam cuando probé varias
veces a poner en marcha una idea que tenía para formar una banda en
Jacksonville, Florida”, continuó Fred. “Tenía una idea y una
visión para un tipo concreto de estilo y sonido, pero no conseguía
darle forma. Así que decidí: 'Voy a salir a buscar a los músicos
adecuados para hacerlo y darle forma'. Entré en un pequeño bar/pub
donde tocaba una banda en Jax Beach llamado Pier 7. Allí estaba Sam
en el escenario con su banda, tocando el bajo de forma increíble. Y
pensé: 'Dios mío, este tipo es increíble'. En mi mente, había que
empezar por la sección rítmica, el bajo y la batería. Y no sabía
a quién iba a conocer primero para llevar a cabo esta idea, no sabía
si sería el batería o el bajista, pero fue el bajista. Vi tocar a
Sam y me quedé impresionado. Además, tocaba un bajo de cinco
cuerdas. Nunca había visto a nadie usar un bajo de cinco cuerdas. Y
era tan fluido y bueno que destacaba, y no podía oír nada más que
a Sam. Todo desapareció excepto su talento. Me acerqué a Sam
después del concierto y le dije: 'Oye, tío, eres increíble. Tengo
una idea para una banda que quiero montar', y le conté lo que quería
que fuera. Él me miró y me dijo: 'Genial. Me apunto. Hagámoslo'. Y
yo pensé: 'Dios mío. Bueno, hagámoslo'. Y, bueno, así es como
empezaron a encajar las cosas. Tenía un bajista”. Y así, comenzó lo que un día
acabaría siendo Limp Bizkit. Continuando con la historia, Fred dice:
“Después de que Sam y yo estuviéramos improvisando y tocando un
rato, empecé a buscar otros músicos y cosas por el estilo, y Sam me
dijo: 'Bueno, mi primo John es un batería increíble. Es batería de
jazz y debería tocar con nosotros'. Y yo le dije: 'Bueno, el jazz
estaría genial porque nos daría el ritmo que queremos, ese estilo'.
Así que conocí a John a través de Sam y vi que John tenía lo que
buscábamos, lo tenía. Así que John, Sam y yo estuvimos
improvisando en el garaje de Sam. Yo tocaba la guitarra y hacía una
especie de rap y cantaba, pero como no sé tocar muy bien la
guitarra, la afiné en Drop D y la tocaba con un solo dedo, mientras
Sam la complementaba y la sostenía, porque estaba claro que yo no
podía. Y John y Sam, los dos juntos, eran algo mágico. Y pensé:
'Esto es. Esto es. Esto es lo que estaba buscando'”. Sobre lo bien que encajaba con Rivers,
Durst dice: “Sam tenía esa cualidad por la que cualquier cosa que
se me ocurriera decirle - 'prueba esto', 'prueba aquello', 'haz esto'
o 'haz aquello'— Sam era capaz de hacerlo mil veces mejor de lo que
yo podía imaginar. Además, Sam y yo compartíamos una afinidad, un
amor por la música grunge. Eso era algo en lo que ambos estábamos
totalmente de acuerdo. A Sam le encantaban Mother Love Bone, Alice In
Chains, Stone Temple Pilots y todo el movimiento grunge de Seattle. Y
tenía esa habilidad de sacar una hermosa tristeza del bajo que yo
nunca había escuchado. Es decir, tocaba acordes. Tenía mucho
talento. No puedo explicarlo. Sé que estoy divagando”. “Solo pensar en él... es muy trágico
que no esté aquí ahora mismo”, añadió Fred. “Y desde ayer he
llorado litros y litros de lágrimas, y pienso: 'Dios mío, Sam es
una leyenda'. Lo consiguió. Lo vivió”. “Con Limp Bizkit, hemos vivido una
experiencia así”, dijo Durst. “Ha sido una montaña rusa
increíble. Aquí estamos, viviendo este momento increíble, tío, y
todo va tan bien, tan bien... Y Sam estaba muy, muy feliz por ello.
Hemos llenado estadios juntos, hemos dado la vuelta al mundo juntos,
hemos compartido muchos momentos juntos. Y sé que, esté donde esté
Sam ahora mismo, está sonriendo y pensando: 'Tío, lo conseguí. Lo
conseguí'. Y vaya si lo consiguió. Lo que nos ha dejado no tiene
precio. Era una persona muy especial. Sam también era una persona
muy reservada. Así que las pocas personas que pudieron estar cerca
de él y rodearlo saben que lo que digo es cierto. Era una persona
muy, muy especial y auténtica. Y cuando subía al escenario, salía
ese Sam-I-Am, ese Sam Rivers, y era una bestia”. “Era una persona increíble,
realmente increíble. Y cuando pienso en cómo lo conocí y cómo se
desarrollaron los acontecimientos, Sam fue la primera persona que
realmente se involucró y ayudó a hacer realidad este sueño. Y no
lo pensó dos veces. Simplemente dijo: 'Sí, adelante. Me parece
genial. Hagámoslo'. Yo tenía 25 años y él 18, era joven y tenía
todo ese fuego y todo ese talento. Y supe que era muy, muy, muy
afortunado, muy afortunado de tenerlo en mi vida. Estoy muy
agradecido, increíblemente agradecido de haber compartido parte de
este viaje con Sam Rivers, una gran parte de este viaje, una gran
parte de mi viaje. Estoy súper, súper agradecido y ya lo echo
muchísimo de menos. Y todo el apoyo y el amor que he visto en
Internet es abrumador. Realmente tuvo un impacto en el mundo, y su
música y su don son los que seguirán dando frutos. Y lo quiero un
montón”. |