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Puede parecer sorprendente, pero la higiene de Michael Jackson dejaba mucho que desear. Lionel Richie se ha sincerado sobre su amigo y colaborador en sus nuevas memorias (vía NME), afirmando que, sobre todo en el pico de su fama, Jackson descuidó en exceso sus hábitos higiénicos. En este nuevo libro, 'Truly', Richie afirma que Jackson llevaba una vida cotidiana ”excéntrica”,
“como un profesor distraído, pero aún así un niño”. Pero eso no es todo, porque el músico también afirma que el difunto productor musical Quincey Jones, que trabajó con Jackson en algunas de sus canciones más famosas, se burlaba de Jackson con el apodo de “Smelly” (apestoso). En el libro, Richie dice lo siguiente:
“Michael también se reiría, al darse cuenta de que no se había dado cuenta de que llevaba dos días sin cambiarse ni lavarse la ropa... Todos tenemos nuestras manías”. Al parecer, según afirma Richie, la pobre higiene de Jackson tenía que ver con su fama. El Rey del Pop no podía ir a una tienda de ropa sin tener miedo de que una oleada de fans le acosara. Al parecer, además, cuando llevaba su ropa a lavar, pocas veces le era devuelta, puesto que se consideraba prácticamente una reliquia para cualquier seguidor del artista. “Todo el mundo se quedaba con algo como recuerdo”, escribe Richie. “Y él simplemente adquirió la costumbre de llevar los mismos pantalones hasta que ya no se podían usar”. “Estaba de gira actuando con los elaborados trajes que le habían confeccionado sus estilistas, o estaba en el estudio con sus pantalones de pijama y zapatillas, o llevaba su ropa de salir. O estaba en casa con ropa holgada y cómoda para poder practicar sus pasos de baile y jugar con su colección de mascotas”. “Cada vez que Michael venía a visitarme, vestía cualquier cosa: vaqueros y camiseta. Y los vaqueros o bien se le caían o eran demasiado cortos para ser vaqueros y, bueno, olían mal”, recuerda Richie. “Lo llevé a casa, por sus callejuelas, y él se mostró amable y agradecido. En cuanto volví a entrar en mi casa, pasé por el salón y vi que en la alfombra había un par de calzoncillos de Michael Jackson y sus viejos vaqueros raídos. Ahí tirados, como animales atropellados”, escribe. “¿Qué podía hacer sino reírme? MJ había estado allí”. |