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No sé qué tiene Jason Mraz que hace vibrar a todos en un estado inconsciente de positividad, sus canciones pueden tener la intimidad del rock o la alegría del pop, pero la combinación sitúa a un guitarrista y cantante de primer nivel en alguien capaz de aunar todos los estilos y que, sea cual sea tu gusto, acabes admirando su talento. Llevaba la sala La Riviera de Madrid varios meses con el cartel de no hay entradas para la noche de Jason Mraz, muchos sabían lo que iba a suceder, pero no todos teníamos claro el tipo de show que iba a ofrecer el artista de Virginia. Nada más entrar me acerqué a ver el escenario que había preparado para la ocasión, y ahí me di cuenta de que no era lo que yo quería ver: un escenario desnudo con un amplificador y un micrófono como único atrezzo. Es cierto que quería ver a Mraz con toda la banda desplegando su energía, con esa sección de vientos que engrandece cada uno de sus discos, coros apoyando su voz y una sección rítmica a la altura de un tipo generoso como él. Me tocaba ser testigo, sin embargo, de un concierto íntimo, pero una vez que me preparé para ese acústico inesperado, volqué todo mi esfuerzo en disfrutar de un artista que siempre tiene algo extra que ofrecer, ya sea con la vulnerabilidad de un escenario para él solo o acompañado de sus escuderos habituales. El patrón cambiaba, como era lógico, y los setlist habituales se conviritieron en un muy bien construido repertorio que comenzaba con una canción improvisada en la que explicaba que esa noche estaría él solo ante el peligro, lo hizo con su gracia habitual, confesando que esa “esta noche seré todo vuestro”, en referencia a su canción más popular, gestos que el público agradeció casi tanto como cuando entonó tímidamente las canciones en castellano. Comenzaba preguntándose qué le depararía la noche con su 'Let's See What the Night Can Do', de su sexto trabajo 'Known' (2018), pero se desmarcó pronto con uno de sus grandes temas: 'You And I Both', el primero con el que nos conquistaba a todos allá en 2002 cuando veía la luz su primer trabajo 'Waiting for My Rocket to Come', en ella desplegó su estilo tan personal que le ha venido acompañando desde entonces: letras prodigiosas y una manera singular y particular de tocar la guitarra; cualquiera que haya intentado combinar estas dos habilidades comprenderá la dificultad que desentraña la tarea de interpretar sus temas; de hecho, a él mismo se le trabó la letra: “hace mucho tiempo que la escribí” se justificaba cantando con naturalidad. La extensión de las letras no impedía que todos los presentes coreáramos junto a él aquellas canciones que abren fuego y disparan de forma directa a lo más profundo de las entrañas, otras a lo inmaterial que nos rodea, pero todas cubiertas de una energía positiva que envolvía el ambiente de la sala. Cuando sonó su 'Butterfly', aquello retumbó con un espasmo emocional que se convirtió en ese hilo energético que no se puede ver, pero sí sentir. Se despedía con 'Love is Still the Answer', pero le quedaban un par de balas en el tinero para recordar en los bises que su faceta de improvisador sigue intacta en el inicio de 'No Plans', hasta que llegó el himno que todos esperábamos, su 'I'm Yours', un tema que trasciende, ya eterno y que quiso modificar a su gusto para adaptarlo al set acústico que llevaba frente a las vitrinas catedralicias que presidieron el fondo de escenario; no faltó el verso cantado en castellano, ni el guiño simpático a los que estaban en primera fila. Gran concierto a todas luces. No necesitó esa banda que yo sí extrañaba, pero hay que reconocer que los mimbres son de tal calidad, que puedo perdonarle prácticamente todo. IntroLet's See What the Night Can Do You and I Both Make It Mine Lucky / Suerte Feel Good Too Love Someone PlaneDetails in the Fabric Please Don't Tell Her A Beautiful Mess Butterfly 3 Things Living in the Moment Have It All 93 Million Miles I Won't Give Up Love Is Still the AnswerNo Plans I'm Yours |