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Hacen falta homenajes como el
que se vivió anoche en los MTV Video Music Awards, cuatro grandes
del rock se subían al escenario a rendir tributo a Ozzy Osbourne con
un show que dejó a todos con la boca abierta. El Príncipe de las
Tinieblas se lleva así el cariño y los honores de toda la industria
musical. El espectáculo comenzó casi
sin aviso previo: la voz de Yungblud rasgando el aire desde la platea
con el clásico “Crazy Train” de Osbourne, marcando el inicio de
un medley que continuaría con “Changes” y reuniría a Nuno Bettencourt a la guitarra, y a los
enormes Steven Tyler y Joe Perry de Aerosmith para interpretar “Mama,
I'm Coming Home”, tres himnos que pudo saborear
todo el público asistente. La escenografía, dominada por
vitrales góticos, fuego y una inmensa cruz de neón,
sumió al público en el ambiente que solo Ozzy podía crear. El
homenaje contó, además, con la participación de Adam Wakeman en
los teclados, músico que acompañó a Ozzy tanto en su etapa en solitario como en el álbum '13' (2013) de Black Sabbath. Previamente se pudo ver un vídeo protagonizado por los
hijos y nietos de Osbourne, animando al público con la legendaria
frase “¡Let's go crazy!”. Entre los elegidos para rendir
homenaje, Yungblud se erigió como el sucesor encubierto de Ozzy. No
solo por su actitud y energía desbordante, sino por el vínculo
personal que mantenía con el icono del metal. Yungblud llegó a la
alfombra roja luciendo el famoso collar de cruz dorada que Ozzy le
regaló en 2022, simbolizando una relación que iba más allá de lo
musical. Durante la actuación, Yungblud
mostró por qué es considerado el heredero espiritual del Príncipe
de las Tinieblas mostrando una energía de la que pocos pueden presumir y con la que nos quiso recordar que el rock es, ante todo, actitud. Faltaba para dar empaque al
espectáculo la llegada de Steven Tyler y Joe Perry, que volvían a
las tablas para acompañar en el cierre de “Mama, I'm Coming Home”,
dando forma a uno de los momentos más coreados de la noche. Tyler,
con su fuerza característica y Perry desplegando riffs y solos, rindieron
homenaje no solo a Ozzy sino a todo el espíritu del rock clásico,
con la enorme ovación que suscitó el homenaje el padrino del heavy metal. Ozzy, cinco veces ganador del
GRAMMY y miembro del Salón de la Fama del Rock & Roll en dos
ocasiones, dejó un legado que traspasa generaciones. Su última
actuación en Birmingham ya había servido como despedida, pero este
homenaje en los VMAs fue la reafirmación de su impacto y vigencia.
Un tributo que hizo justicia a la memoria colectiva de fans y
músicos, asegurando que el legado de Ozzy Osbourne continúa
inspirando al mundo. |