|
Kiki
Wong se ha sincerado sobre cómo fue su aterrizaje en The Smashing
Pumpkins. La guitarrista ha hablado sin tapujos sobre cómo se sintió
al arrancar esta nueva etapa profesional y cómo consiguió superar
el síndrome del impostor que sufrió durante meses. Un
sensación muy complicada que la “frenaba”, no dejando lugar, en
esos momentos iniciales, para que todo su talento brillase como
debía. Recordamos
que Kiki Wong debutó como nueva guitarrista de The Smashing Pumpkins
hace un año y medio tras la marcha de Jeff Schroeder, clásico
guitarrista de la banda. Como
ya os contamos hace unas semanas, a sus 36 años, Kiki ganó un
concurso con otros 10.000 candidatos, y lo hizo sólo seis meses
después de dar a luz. La
audición de Wong fue todo un éxito tal y como revelaba
recientemente Billy Corgan: "Kiki
entró y tocó muy bien. Sé
leer muy bien el lenguaje corporal de Jimmy Chamberlin; hemos jugado
juntos durante más de 35 años. Recuerdo que miré a Jimmy y me
di cuenta de que estaba sorprendido de lo bien que tocaba Kiki".
El recibimiento a Kiki fue inmejorable
dentro de la banda, aunque eso o evitó sufrir el síndrome del
impostor. "Hay mucho heavy metal y garra. Esto me hizo sentir
cómoda. Hice una inmersión profunda más allá de los éxitos de
radio de la banda, y sentí el tipo de energía que obtengo del heavy
metal. Sentí que podía fusionar mi propia energía sónicamente. La
banda también se ha mostrado muy abierta a ello", dijo Wong en
una entrevista reciente con Guitar World. "Es muy interesante porque siempre
he sido autodidacta. Mis padres me decían: 'Lecciones de piano o
fracaso'. El problema es que yo no tenía las bases musicales que
tienen otras personas cuando estudian la teoría y todo eso. Billy
ha sido muy comprensivo y sabe cómo manejar ese tipo de cosas
conmigo. Me dice: 'Muy bien, voy a tocar los acordes y luego te
mostraré cómo hacerlo', en lugar de 'Voy a hablar en jerga
superteórica', que es mi debilidad. De hecho, he comprado cuatro
libros de música que voy a leer. Esto hay que abordarlo. Llevo casi
20 y pico años sin repasarlo, y debería", detallaba Wong,
sobre la ayuda que ha recibido constantemente. Sobre lo que sufrió en esos momentos
iniciales, Wong se mostraba muy sincera: "La banda ha sido
extremadamente complaciente al poder hablar mi idioma y percibir cómo
aprendo las cosas. Me ha ayudado mucho. Cuando hicimos la primera
gira por Europa, tuvimos cinco días de ensayo y me entró el miedo,
como: '¡Joder! Era como el síndrome del impostor, en el que dices:
'Sé que no puedo hacer esto. Si alguien ve que no puedo hacerlo,
entonces no va a funcionar'". Y terminaba recordando qué efecto
tenía ese síndrome del impostor en su música: "Mi mayor
miedo me frenaba. Luego encontramos una forma de aprender que
funcionó y pudimos hacer algunas de las cosas más difíciles en
cinco días. Todo fue bien, y pude aprender cosas mucho más rápido". |