|
Description:
|
|
Al margen de la patética reacción del Gobierno socialista comunista y sus aliados políticos y mediáticos, no pueden esconder la gravedad de la condena a García Ortiz a dos años de inhabilitación por revelación de secretos. Es la primera vez que es condenado un fiscal general del Estado y muestra el disparate de no haber presentado la dimisión para defenderse sin que una posible sentencia condenatoria pudiera perjudicar la imagen de la institución. Una vez más, los representantes gubernamentales acudieron a esa obviedad de que acatan y respetan el fallo del Supremo, pero no lo comparten. No tienen otra opción, ya que no cabe la insumisión. |