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Cada vez más pensionistas en España se enfrentan a una realidad económica que merma sus ingresos mensuales: el aumento de las retenciones de IRPF y la aplicación del copago farmacéutico. Así lo ha explicado Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social y experto en pensiones, a través de su cuenta de Youtube @almucuen, donde ha detallado las claves de una situación que afecta incluso a quienes cobran una pensión mínima. Uno de los principales motivos de preocupación es el copago farmacéutico. Según Muñoz Cuenca, el número de pensionistas que deben abonar parte de sus medicamentos no deja de crecer. La razón principal es que, mientras las pensiones han ido subiendo conforme al IPC, el límite de ingresos para estar exento de este pago permanece congelado en 11.200 euros anuales desde 2012. Actualmente, casi todos los pensionistas deben asumir este gasto, ya que quienes cobran la pensión mínima superan ese umbral. Solo quedan exentos los pensionistas con ingresos inferiores a esa cifra y que no estén obligados a hacer la declaración de la Renta, así como los beneficiarios de pensiones no contributivas, el Ingreso Mínimo Vital (IMV), la prestación familiar por hijo a cargo o la renta de inserción social. En paralelo, muchos jubilados se sorprenden al ver que la Agencia Tributaria les aplica una retención de IRPF en su prestación. El experto aclara que esto se debe a que el artículo 17 de la ley 35/2006 considera las pensiones como rentas de trabajo. Alfonso Muñoz Cuenca subraya que "cada vez son más los pensionistas a quienes se les aplica una retención del IRPF en su pensión". No obstante, existen excepciones. Están exentas de tributar las pensiones de incapacidad permanente absoluta, gran invalidez, las de orfandad y las pensiones no contributivas. El porcentaje de retención varía en función del "importe bruto anual, los tramos autonómicos del impuesto y la situación económica familiar del contribuyente". Para conocer la cifra exacta, Muñoz Cuenca recomienda usar la calculadora de retenciones disponible en la web de la Agencia Tributaria. Un pensionista con una pensión mínima y cónyuge a cargo, que asciende a 1.256 euros mensuales, soporta una retención del 1,08 %, equivalente a 13,56 euros al mes. Si a esto se le suma el copago farmacéutico, con un tope de 8,23 euros, la merma mensual total es de 21,78 euros. Para una pensión de 1.600 euros mensuales, la retención de IRPF se dispara al 10,01 % (165,86 euros) y el límite del copago sube a 18,52 euros. La planificación fiscal es clave también en otros aspectos de la jubilación, como la gestión de los planes de pensiones. El experto financiero Sergi Torrens advierte de que "llegar a la jubilación y rescatar todo el plan de pensiones de golpe es el error más típico y el más caro". Esto se debe a que el capital tributa como rendimiento del trabajo, lo que puede disparar la base imponible y hacer que Hacienda se quede con casi la mitad de los ahorros. Para evitarlo, Torrens recomienda alternativas como el rescate en forma de renta periódica o realizar rescates parciales según las necesidades. Además, señala que, por norma general, no es recomendable aportar a un plan de pensiones con un salario inferior a 60.000 euros, salvo en tres casos: ser joven, que la empresa ofrezca un plan de empleo con aportaciones paralelas —"ni te lo pienses, estás doblando el dinero sin hacer nada", asegura— o residir en el País Vasco, cuya normativa es más favorable. |