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El nuevo arzobispo de Nueva York, Ronald Aldon Hicks, ha tomado posesión de su cátedra el pasado 6 de febrero en la catedral de San Patricio. El sucesor del cardenal Timothy Dolan ha iniciado su etapa con una ceremonia cargada de fuerte mensaje social en defensa de los migrantes y la dignidad humana, donde el español se ha alternado con el inglés. Hicks, hasta ahora obispo de Joliet (Illinois), ha defendido una Iglesia “misionera” y defensora de los vulnerables. En su homilía, proclamó que la Iglesia "no es un hotel para santos, ni un club de campo para los perfectos", sino un lugar para todos. “La Iglesia es un hospital de campaña para los heridos”, reivindicó. El nuevo arzobispo se dirigió directamente a la comunidad migrante, subrayando que la Iglesia tiene el deber de “defender la dignidad humana en todas sus formas posibles”. Mirándolos a la cara, señaló: "En esta Iglesia, nadie es un extraño, nadie es un ‘ilegal’ a los ojos de Dios. Todos somos hijos e hijas". A sus 58 años, Hicks ha mostrado su lado más cercano a la cultura popular para describir la energía de su nueva ciudad. "Si te quieres divertir con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York", dijo en español, citando la canción del Gran Combo de Puerto Rico que ha popularizado Bad Bunny, lo que provocó los aplausos de los asistentes. A pesar del guiño, añadió con humor que "Chicago siempre será mi ciudad favorita". Sus referencias a la cultura neoyorquina también incluyeron a artistas como Frank Sinatra, Billy Joel y Jay-Z, mostrando su intención de conectar con la diversa comunidad de la Gran Manzana. Con un pasado como misionero en El Salvador durante cinco años y en la organización "Nuestros Pequeños Hermanos", Hicks ha fijado sus prioridades. Entre ellas están continuar los esfuerzos de "sanación para los sobrevivientes de abusos sexuales", impulsar a los pastores a ser "discípulos misioneros" y redoblar los gestos de cercanía con la comunidad latina de Nueva York. Su compromiso social queda reflejado en su escudo episcopal, que incluye una ramita de romero en honor a san Óscar Romero. Con humor, ha reconocido los retos que le esperan: "Sé que la pizza aquí es diferente. Sé que el béisbol es una religión. Pero les prometo esto: no vengo a enseñaros cómo ser neoyorquinos, vengo a caminar con vosotros". |